El Comercio

Sánchez promete diálogo tras el rechazo a retirar la Virgen del Carbayu del Consistorio

  • El primer edil está dispuesto a recibir mañana a los vecinos que han recogido 4.000 firmas para que la talla continúe en el vestíbulo

Por decisión plenaria, el concejo de Langreo pasó en abril a integrar la red de municipios laicos españoles. La propuesta partió del equipo de gobierno de Izquierda Unida y Somos y contó con el apoyo de PSOE y Ciudadanos. Por este acuerdo, no debería haber símbolos religiosos en el Ayuntamiento, pero una talla de la Virgen del Carbayu continúa en el vestíbulo de la Casa Consistorial.

Un grupo de vecinos ha recogido 4.000 firmas para evitar que se retire la imagen de la patrona, que lleva presidiendo la entrada más de sesenta años. El alcalde en funciones, Luis Baragaño, de Somos, aclara que «en ningún momento se ha hecho una declaración oficial a favor de quitar la talla» y subrayó que solo se ha hablado de buscar una solución consensuada con las autoridades religiosas y los vecinos». Está previsto que los impulsores de esta iniciativa presenten mañana al mediodía las más de 4.000 firmas recopiladas en el Registro municipal.

El alcalde, Jesús Sánchez (IU), está dispuesto a recibirlo. Prometió «diálogo», pero también «respeto a la posibilidad legítima de revisar acuerdos», como el que se tomó en su momento para colocar la imagen en el Ayuntamiento. «Espero poder transmitirles argumentos y razonamientos con el único interés de defender el artículo 16 de la Constitución, que garantiza la libertad religiosa para todos y todas. Es mi obligación».

Nada parece indicar que se vaya a adoptar, al menos de manera inmediata, la decisión de retirar la talla de la patrona, pero lo que está claro es que la mera posibilidad ha dividido a los langreanos a este respecto y se ha convertido en uno de las temas de conversación preferidos en el concejo.

«Mermada la libertad religiosa»

Es imposible para quien acceda a la Casa Consistorial no ver la imagen de la Virgen del Carbayu y, a tenor de la polémica, no es del agrado de todos. Así, hace unos meses, una pareja que decidió casarse en el Ayuntamiento pidió que la talla fuese tapada, ya que no querían que quedase reflejada en las fotos. Y así se hizo. Una vez concluido el enlace, fue retirado el papel que la cubría.

A este respecto, Baragaño apuntaba ayer que «un ciudadano de Langreo podría denunciar al Ayuntamiento por ver mermadas sus libertades en materia de religión, y casi con toda seguridad tendríamos que indemnizarlo»

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