El Comercio

La Virgen del Carbayu como en su casa

La Virgen del Carbayu como en su casa
  • Pese al acuerdo municipal de 1948, su entronización no tuvo lugar hasta seis años más tarde, un 12 de octubre, domingo, en un acto multitudinario

Escudos, tapices, retratos de alcaldes y incluso obras de célebres pintores locales suelen ser las opciones de los ayuntamientos para decorar sus paredes. Lo que no es frecuente es tropezarse con la imagen de una virgen en una casa consistorial, y menos en un municipio de tendencia de izquierdas en plena cuenca minera, pero eso sucede en Langreo. La mayoría de los que pasan por allí a diario ni se dan cuenta, pero cuando uno cruza las puertas y se encamina hacia el primer piso por las escaleras, si alza la vista se encontrará con una virgen, la del Carbayu, la patrona.

Cómodamente en su hornacina y rodeada de espejo, la Virgen observa todos los movimientos del consistorio, quién entra, quién sale y quien abre las puertas de los despachos. Su situación es privilegiada pero... ¿qué hace ahí? Lleva en ese lugar más de medio siglo, desde que en 1955 la corporación municipal, presidida entonces por Joaquín Fernández Miranda, decidió «entronizar en las consistoriales a la Virgen del Carbayo, teniendo en cuenta que oficialmente es la Patrona del concejo», algo que finalmente se llevó a cabo el 9 de octubre de ese año en un acto solemne.

Hasta ese punto había llegado el fervor mariano en Langreo. Hacía ya más de una década que había un movimiento social tratando de potenciar esta figura. Según relata Francisco Palacios, ya en 1946, el semanario Filón solicitaba que el concejo proclamase patrona a la Virgen de El Carbayu para que volviera a reinar entre los langreanos «la armonía, la convivencia, la tolerancia y la transigencia, de unos con otros». Las heridas de la guerra civil aún estaban muy recientes, y la advocación a la virgen y la celebración de fiestas populares era una forma de volver a unir a un pueblo cuyas cicatrices todavía no habían terminado de cerrar.

La petición se realizó de manera formal en 1948. Un grupo de vecinos más o menos ilustres, encabezados por el ex alcalde Leopoldo Fernández Nespral y entre los que también se encontraban antiguos regidores como Cándido Fernández Riesgo y Francisco García Fernández rogaron al Ayuntamiento «declarar y proclamar oficialmente Patrona de Langreo a la Virgen del Carbayo».

Tuvieron éxito. Poco después de realizada la solicitud, la Corporación municipal acordó el nombramiento de la patrona. El acuerdo plenario data del 28 de abril de 1948, pero, sin embargo, el acto oficial no tuvo lugar hasta seis años más tarde, en 1954.

Fue el domingo día 12 de octubre, en la misma semana que se celebra la onomástica, cuando el entonces párroco de La Felguera, José Arenas, proclamó, por fin, a la Virgen del Carbayu. Fue en un alto de una multitudinaria procesión en la que participaban al alcalde, los concejales y numerosas personalidades de la zona.

Fechas confusas

Existe una cierta confusión de fechas sobre la colocación de la imagen de la virgen en las escaleras del Ayuntamiento. Enrique Fernández, Langreano de Honor, atribuía la idea a la Hermandad de Caballeros de Nuestra Señora de El Carbayo, una organización integrada por el alcalde, los tenientes de alcalde de los distintos distritos y otros personajes de la vida social langreana de la época. Pero Fernández asegura que esa hermandad se constituyó en 1958, mientras que en las actas municipales se fecha la entronización en el año 1955. Fuese cuando fuese, la Virgen del Carbayu lleva ya más de medio siglo siendo testigo de los vaivenes municipales, aunque la mayoría de los langreanos no son conscientes de su presencia.

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