El Comercio

Acepta trece años de prisión por matar a su padre con una barra de hierro en Langreo

  • El acusado ha reconocido los hechos, lo que ha evitado la celebración del juicio previsto para este miércoles

  • El hombre deberá indemnizar con 120.000 euros a la mujer del fallecido y con 80.000 a su otro hijo

El hombre acusado de matar a su padre tras golpearlo con una barra de hierro en la cabeza en su domicilio de Langreo en diciembre de 2015 reconoció este miércoles los hechos que le imputaba la Fiscalía del Principado de Asturias y aceptó una condena de 13 años de prisión por un delito de asesinato, con la atenuante muy cualificada de drogadicción y la agravante de parentesco.

La vista oral estaba señalada esta mañana ante un Tribunal del Jurado en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Asturias, con sede en Oviedo, aunque el reconocimiento de los hechos por parte del acusado evitó su desarrollo, según informa la Fiscalía en nota de prensa.

El acusado, de 43 años, acudió sobre las 16.30 horas del 30 de diciembre de 2015 al domicilio de su padre, de 76 años, en Langreo. Según el relato del fiscal, ambos mantuvieron una conversación sobre distintos temas y, en un momento determinado, el padre se dirigió a una de las habitaciones de la casa, utilizada como cuarto de pintura.

El acusado aprovechó que el hombre se encontraba de espaldas y casi agachado para golpearlo "con una gran violencia" y "en repetidas ocasiones" en la parte posterior de la cabeza con una barra de hierro, sin que la víctima pudiera percatarse del ataque y reaccionar. Tras el primer golpe y cuando aún estaba tendida en el suelo, la víctima siguió recibiendo varios golpes en la cabeza, que le ocasionaron la muerte casi de forma inmediata.

Una vez que el acusado comprobó que su padre había fallecido, se apoderó de unas llaves del domicilio -de las que carecía, pues la víctima había cambiado la cerradura- y regresó al día siguiente para limpiar con una fregona los restos de sangre que pudieran haber quedado, y aparentando ante su familia que desconocía el paradero de su padre.

El acusado, en el momento de los hechos era consumidor de sustancias estupefacientes que limitaban sus facultades intelectivas y volitivas.

Los hechos fueron considerados constitutivos de un delito de asesinato con la atenuante muy cualificada de drogadicción y la agravante de parentesco. El acusado, además de los 13 años de prisión e inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena, aceptó el pago de una indemnización de 120.000 euros a la mujer del fallecido y otra de 80.000 euros a su otro hijo, hermano del acusado.

Temas