El Comercio

Amador Suárez, a la salida del juzgado de Sama.
Amador Suárez, a la salida del juzgado de Sama. / J. C. ROMÁN

El parricida de La Felguera acepta trece años de cárcel

  • Amador Suárez utilizó una barra de hierro para acabar con la vida de su progenitor tras una discusión familiar

Amador Suárez -el vecino de Riaño que mató a su padre, del mismo nombre, tras golpearlo con una barra de hierro en la cabeza en el domicilio de este último, en La Felguera, el 30 de diciembre de 2015- ha aceptado una condena de trece años de prisión por un delito de asesinato tras asumir los hechos. El cadáver de su padre fue encontrado el 4 de enero.

El acuerdo entre la Fiscalía y la representación legal del acusado ha evitado así el desarrollo de la vista oral prevista para ayer ante un tribunal con jurado en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Asturias, con sede en Oviedo. Amador Suárez - nacido en 1973, casado y con dos hijos pequeños- ya había reconocido ser el autor de la muerte de su padre en enero tras ser detenido y prestar declaración en el juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Sama, donde llegó a decir que estaba «arrepentido» de lo sucedido. Suárez ha aceptado esta pena de cárcel por un delito de asesinato con la atenuante muy cualificada de drogadicción y la agravante de parentesco, detalla la Fiscalía.

Aquel 30 de diciembre, Amador Suárez había acudido al domicilio de su padre, que tenía 77 años. Ambos mantuvieron una conversación sobre distintos temas. El padre se dirigió a una de las habitaciones de la casa, utilizada como cuarto de pintura. Y Suárez aprovechó que su progenitor estaba de espaldas y casi agachado para golpearlo con gran violencia y en varias ocasiones en la parte posterior de la cabeza con una barra de hierro, sin que la víctima pudiera siquiera reaccionar.

Tras el primer golpe y cuando aún estaba tendida en el suelo, la víctima siguió recibiendo varios golpes en la cabeza, que le ocasionaron la muerte casi de forma inmediata, relata la Fiscalía del Principado. Después, tras ser detenido, personas cercanas a la familia confirmaron que Amador Suárez apenas mantenía relaciones con su padre desde que se separara de su madre hacía entonces algo más de un año. Hijo y padre mantenían una relación muy deteriorada desde esa separación. La abogada de oficio del parricida, Alejandra García Fernández, explicaba entonces que todo había comenzado por una discusión «familiar».

Limpió la sangre

Tras constatar que su padre había fallecido, se apoderó de unas llaves del domicilio -de las que carecía pues la víctima, que vivía en la calle Fleming desde su separación, había cambiado la cerradura- y volvió al día siguiente para limpiar con una fregona los restos de sangre. Después, simuló desconocer qué podría haberle sucedido a su progenitor.

Desde el primer momento se sospechó de alguien cercano a la víctima dado que la cerradura no estaba forzada ni había indicios de que se hubiera producido un robo. Eso sí, la Policía encontró un cubo con agua ensangrentada y una fregona manchada.

Además de los trece años de prisión e inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena, el parricida de La Felguera ha aceptado el pago de una indemnización de 120.000 a su madre (el matrimonio estaba separado de hecho en el momento de los hechos) y otra de 80.000 euros a su hermano.