El Comercio

El Álvarez-Buylla presume de farmacia «sin errores»

Interior del robot de farmacia del hospital de Mieres.
Interior del robot de farmacia del hospital de Mieres. / JUAN CARLOS ROMÁN
  • Los participantes en el Congreso Nacional de la Sociedad de Farmacéuticos visitan el pionero robot del hospital de Mieres

Hace dos años el nuevo hospital Álvarez-Buylla de Mieres estrenaba un pionero sistema robotizado para su servicio de farmacia. Su «óptimo» funcionamiento en este tiempo le ha convertido en el ejemplo a seguir por el resto de centros hospitalarios del país; en España solo hay otro sistema de este tipo y se encuentra en la ciudad catalana de Reus. Ayer, unas cuarenta personas, participantes en el Congreso Nacional de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Hospital que se desarrolla en Gijón, acudieron a conocer el sistema y sus ventajas.

El taller práctico corrió a cargo del jefe del servicio de Farmacia, José Miguel Brea. «Alcanzamos unas cotas de seguridad en la preparación y dispensación de medicamentos, con tasas de error de casi el cero por ciento». En Mieres se mueven al día un millar de unidades de medicamentos diferentes; «cada uno de ellos va trazado con código de barras y podemos llegar a saber, en todo momento, qué fármaco se ha dispensado a un paciente, el lote y su fecha de caducidad». Algo «impensable» en la mayoría de los hospitales que mantienen sistemas manuales o automatizados.

Brea conoce bien el servicio y los cambios, ya que lleva en Mieres desde 2007 y vivió todo el proceso de traslado e implantación del nuevo sistema. «En el viejo hospital de Murias podíamos tener tasas de error del cinco por ciento», indicó.

Un año de adaptación

Dijo, eso sí, que no todo fue fácil y que hubo un largo periodo de adaptación del nuevo sistema: «Hasta pasado el primer año no funcionó de forma óptima». Los asistentes al taller, todos profesionales del sector, pudieron comprobar su funcionamiento. El personal introduce los medicamentos en sus embalajes y el robot los extrae y genera las dosis individuales. Después, ordena el producto y entrega el pedido evitando que el producto llegue a caducar. El código de barras identifica al paciente, por lo que incurrir en un error es prácticamente imposible.

«Es un orgullo poder trabajar en el Álvarez-Buylla; poner en marcha este sistema con mis compañeros fue un reto muy importante y ahora estamos disfrutando del logro», destacaba Brea.