El Comercio

«El cierre del Cuitu Negru va a traer colas, desesperación en los esquiadores y jaleo»

Ángel González de Lena, ‘Gelito’, en la estación de Pajares.

Ángel González de Lena, ‘Gelito’, en la estación de Pajares. / J. M. Pardo

  • Ángel González de Lena, ‘Gelito’, director de la Escuela de Esquí de Pajares

  • «Nos ha costado temporadas enteras traer usuarios a la estación de Pajares. Pero se pueden perder en dos fines de semana»

Con once años de edad, Ángel González de Lena asistía a la inauguración de la estación de esquí que impulsó Jesús Suárez-Valgrande. Era el 17 de enero de 1954. El deporte blanco comenzaba a estar en auge y ‘Gelito’, nacido en el pueblo de Pajares, no pudo escapar a la atracción de la nieve. Ya antes de que se abriera el remonte de la Cerra, De Lena se deslizaba por los montes de la zona. Experto esquiador, campeón de este deporte y director de la Escuela de Pajares, habla de la situación actual del equipamiento deportivo y de su futuro a raíz de la decisión del Principado de clausurar el telesilla del Cuitu Negru tras casi medio siglo en servicio.

Usted es uno de los componentes de la plataforma creada en defensa de Pajares y de los más directamente afectados por el cierre de este remonte.

A mí el único interés que me mueve ahora es que la estación vaya a mejor. Sobre el cierre del remonte, desde la Dirección General de Deportes se plantean razones de seguridad, y sobre esa cuestión no se puede discutir. No obstante, se puede opinar al respecto. Y como usuario que llevo aquí toda la vida, desde que se hizo la estación, considero que la silla no tiene problema alguno de seguridad, y hay trabajadores del equipamiento que piensan lo mismo que yo. Me preocupan los colegios y los niños que acudan a la Semana Blanca. Éste era un remonte muy importante para ellos porque podíamos arrancar con ellos de dos en dos, se podía detener y subirlos a la parte alta y lo teníamos al lado de la escuela.

El cambio de la centralidad les va a afectar, por tanto.

Me preocupan los problemas que puede haber este año. No sé hasta qué punto el telesilla del Brañillín, que es de cuatro plazas, va a absorber la gente que no sube en el Cuitu Negru. El que queda está diseñado para esquiadores expertos y no se puede parar. Este telesilla puede sufrir una sobrecarga y va a comenzar a dar un servicio para el que no está preparado. No quiero ser un incordio, pero me duele mucho. En los últimos años estábamos consiguiendo que la estación fuese mucho mejor de lo que iba. El trato a la gente es inmejorable, se cuidan mucho las pistas; habíamos logrado abrirnos a nuevos mercados de Galicia, Portugal, Valladolid y de Salamanca. Es gente que venía y que estaba llenando la estación y los servicios de la comarca, como hoteles y casas rurales. La clausura va a suponer un frenazo en seco.

Debate de la ubicación

¿Cuál cree que es el sitio ideal para la nueva silla?

En todas las estaciones, lo que se persigue siempre es alcanzar la cota más alta. A partir de ahí, se puede llegar a todos lo sitios. Por eso considero que la mejor ubicación del nuevo remonte es donde se encuentra el del Cuitu Negru. La zona es esa, porque ahí está la cafetería, la clínica, las oficinas, la guardería, el alquiler y la escuela. Está todo, el centro de la estación.

Comenta que la estación estaba mejorando. ¿A pesar de no recibir inversión alguna?

¡A pesar de! Desde la escuela, el alquiler y la cafetería, durante todos estos años, hemos realizado visitas y contactos con agencias de viajes. Hemos ido a ferias a Galicia, a Portugal, a varios sitios. Pulsábamos la opinión de los visitantes de la estación, para anotar lo que se podía mejorar. La respuesta siempre ha sido buena. Además, estaba aumentando bastante el número de usuarios foráneos. El cierre del telesilla va a generar colas inmensas, que la gente se va a desesperar y que va a haber jaleo. Yo mismo, en la Escuela, no puedo cobrar a un cliente por una hora de clase para que la emplee en la cola del telesilla.

¿Cree que habrá pérdidas de usuarios?

Que no le quepa duda. Estábamos consiguiendo atraer gente, y eso es muy difícil. Nos ha costado temporadas enteras, pero perder la clientela es cuestión de dos fines de semana. Y si se van a otros sitios y se encuentran bien, no vuelven a Pajares.

¿Le apena lo que sucede, usted que conoce la estación desde sus inicios?

Claro que sí. He estado en muchas estaciones por todo el mundo, pero a Valgrande la quiero. Nací en el pueblo de Pajares, vivo y pretendo morirme aquí. Cómo no me da a dar pena. Estoy viendo que llega un invierno caliente de problemas. Los responsables sabrán lo que hacen.

¿Urge el telesilla desembragable?

Es urgente. Pero la estación se tiene que desarrollar en su conjunto. Lo más importante es remontar a los usuarios a las pistas, pero también se tienen que prever aparcamientos, hoteles, cafeterías y otras serie de servicios que crezcan al mismo tiempo. No sirve de nada tener seis mil esquiadores por hora de remonte si tenemos aparcamiento para cien coches. Hoy la gente demanda más; y esto es más que deporte, es turismo. Todo esto tendría que estar bajo el paraguas de la Dirección General de Turismo, no solo de la de Deporte. La gente llega con un presupuesto, con dinero en el bolso, porque tampoco hay cajeros automáticos, y que marchen con ese mismo dinero porque no hay lugar donde gastarlo... Hay que dotar a Pajares de vida, de algo más que subir, bajar y marchar.

Es una buena noticia que se vaya a abrir el parador.

Es excelente. En Pajares hay un gran déficit de plazas hoteleras. En realidad no tenemos. Antes, le hablo de hace cuarenta años, había más vida y más movimiento. Se podía hasta salir por la calle. Pajares se encuentra en una línea de explotación equivocada, alejada de las fórmulas del resto de España y Europa.