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El perro y el buitre ahorcados en Riospaso, en Lena.
El perro y el buitre ahorcados en Riospaso, en Lena. / Á. M. G. M.

Encuentran ahorcados a un perro y un buitre en Lena

  • «Era una estampa espeluznante. No podía dar crédito a lo que estaba viendo», asegura el avilesino que encontró y descolgó a los animales

«No podía dar crédito a lo que estaba viendo: un perro y un buitre ahorcados de un árbol. Era una estampa espeluznante». Ángel Manuel García Muñiz es un vecino de Avilés que el lunes por la mañana circulaba por la carretera en dirección a Tuiza, en el concejo de Lena, y se topó con esa escena. «Los vimos desde la carretera y tuvimos que detenernos. No podíamos dejar de ese modo a los animales. Bajamos del coche y descolgamos los cuerpos sin vida y los dejamos en la cuneta», explicó. Eran las once y media de la mañana. «El ave presentaba un avanzado estado de descomposición, parecía que se había muerto hacía tiempo. Y el perro ya comenzaba a pudrirse. El hedor era insoportable», detalló sobre el macabro hallazgo.

García Muñiz hizo fotografías para que quedara constancia de lo sucedido. «La mala suerte quiso que me quedara sin batería en el móvil y no pude llamar al Seprona (el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil) hasta que regresamos de realizar nuestra ruta de montaña», cuenta este avilesino.

Fueron agentes de la Guardería del Medio Natural quienes se acercaron hasta las inmediaciones de la población de Riospaso en compañía de la unidad canina de detección de venenos del Principado (personal con perros entrenados que tienen contrato de asistencia técnica con la Consejería de Desarrollo Rural y Recursos Naturales). Estos agentes procedieron a la retirada de los animales muertos.

Posteriormente, el Seprona inició una investigación para tratar de aclarar lo sucedido. «Me llamaron al día siguiente por la noche -la del martes- para preguntarme detalles de lo que allí había visto y si yo era habitual de la zona, me imagino que para despejar cualquier duda sobre la autoría de los hechos», indica la persona que encontró los cuerpos de los dos animales.

«Cuando lo vi se me subió la sangre a la cabeza del enfado porque ya tengo de noticias de más casos que se relacionan con la tensa convivencia entre ganaderos y los animales salvajes. Creo que nadie tiene culpa, pero estas prácticas habría que desterrarlas porque dan una imagen pésima de la región», añadía García Muñiz.

Hacía alusión esta persona a las informaciones del pasado año -en marzo y mayo- que relataban el hallazgo de sendos lobos ahorcados también en el concejo lenense. El primero de ellos presentaba un señales de un disparo en el cuello y tenía una oreja amputada, pendía de unas cuerdas atadas a un cartel que indica la localidad de Tiós. El segundo pendía de la señal que anunciaba el pueblo de Espineo. La Asociación de Guardas del Medio Natural de Asturias (Agumnpa) informaba entonces de que el cánido presentaba síntomas de haber sufrido desnutrición.

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