El Comercio

La pita pinta asturiana busca su lugar

La edil morciniega Rosana Fernández, atenta a las explicaciones de los criadores de pita pinta.
La edil morciniega Rosana Fernández, atenta a las explicaciones de los criadores de pita pinta. / PARDO
  • Los criadores consideran prioritario que haya un matadero en Asturias para poder impulsar la comercialización de su «excelente» carne

  • Morcín celebra este fin de semana su primera exposición centrada en esta ave

«Ni mejor, ni peor que otras pitas, pero muy nuestra». Misael Rodríguez es un morciniego que hace algunos años apostó por criar pitas pintas asturianas y que anima a que estén en todas las casas asturianas. Rodríguez es un defensor acérrimo de la recuperación de esta especie autóctona asturiana, de la que ya atesora casi una treintena de ejemplares.

Apoyado por la Asociación de Criadores de la Pita Pinta Asturiana (ACPPA) y el Ayuntamiento de Morcín ha hecho posible que el mercado de otoño en el recinto ferial de Santa Eulalia de Morcín abriese su espacio para que durante este fin de semana se celebre la primera exposición de pita pinta asturiana.

En la década de los años sesenta, a punto estuvo de desaparecer esta ave. Y todavía no se puede cantar victoria: «Su salud es muy mejorable».

De momento, la cita en Morcín logró congregar a unos 23 criadores asturianos que expusieron casi un centenar de ejemplares de esta raza autóctona en sus cuatro modalidades, pinta en negro, pinta roxa, negra y blanca. Además, la exposición contó con los mejores ejemplares de gallinas de hasta 37 variedades diferentes.

Los focos se centraron en la pita pinta asturiana. Un juez nacional se encargó durante toda la mañana de examinar cada uno de estos ejemplares y valorar su pureza. Un ejercicio muy valorado por los criadores ya que les sirve para conocer los ejemplares que pueden mejorar la raza. Emilio Ferreiro, llegado desde Madrid, comenzó a valorar cada ejemplar, tomándolo entre sus manos y analizando desde el peso hasta el vetado de la pluma sin olvidar la cresta, patas y posibles defectos. Un rigurosos examen que algunas pitas no lograron pasar.

«Mejorar la especie»

Ferreiro era tajante: «Se trata de mejorar la raza, tenemos que diferenciar cuáles son las mejores. Son todos ejemplares preciosos, pero buscamos la pureza de la raza para una recuperación óptima». Tras su examen individual, cada pita era marcada con un tarjeta personalizada en la que junto a su foto se detallaban sus características tanto positivas como negativas.

La satisfacción de los criadores era evidente con una única queja común: la ausencia de un matadero especializado que ayude a comercializar su carne, un producto que el presidente de ACPPA, Emilio Martínez, calificó de «excelente».

«Hay mercado para su venta y podría ser mayor, pero se encarece porque hay que ir a matarlas fuera de Asturias, como, por ejemplo, a Lugo». Ejemplares que no se quedan atrás poniendo huevos ya que enjaulada una pita pinta asturiana pone de media al año más de doscientos veinte huevos, unos treinta menos si se cría en libertad, explicaba Martínez.

La exposición de pita pinta en Morcín se fraguó el año pasado, cuando este criador morciniego colaboró con el Ayuntamiento y la Asociación So La Malena y llevó al mercado rural de otoño algunos de sus ejemplares. La expectación fue grande entre los visitantes, lo que hizo que los organizadores se plantearan organizar una exposición. Y así fue. Durante este fin de semana se celebra esta muestra, con la que se quiere contribuir a la recuperación de esta especie.

Junto a ella se celebró el X Mercado Rural de Otoño con la participación de artesanos locales, elaboradores de productos gastronómicos autóctonos. Además los visitantes pueden ver una muestra de los trabajos realizados en el centro de mayores del concejo y disfrutar de actuaciones musicales.