El Comercio

«Llegué a pensar que no volvía a casa»

Maximina Braña, con su vecina Cristina Iglesias, señala el lugar donde fue encontrado su marido desaparecido desde el viernes.
Maximina Braña, con su vecina Cristina Iglesias, señala el lugar donde fue encontrado su marido desaparecido desde el viernes. / J. C. ROMÁN
  • Su mujer, Maximina Braña, dice que su esposo se desorientó «al caer la noche porque no ve bien del todo, pero está en perfectas condiciones»

  • Fermín Castaño, de 84 años, permaneció desaparecido toda la noche en Ripirape, en Langreo

Fue una noche angustiosa para Maximina Braña. Su marido, Fermín Castaño, de 84 años, salió en la tarde del viernes después de comer a dar un paseo por la zona alta de Langreo, en Ripirape, después de Les Pieces. «Dijo que iba hasta una finca donde tiene unas ovejas», señalaba ayer la mujer. Pero cayó la noche y no llegó a casa, como era habitual. «Llamé a un amigo suyo, con quien suele andar, y me dijo que no había estado con él en toda la tarde». Fue entonces cuando comenzó a preocuparse. Ella, todavía emocionada, recordaba como entonces pensó que Fermín se había caído a un pozo, «que por ahí hay muchos» y que «ya no volvía a casa». «Cuando llegó la noche, me dije ¡ay mamina, este hombre ya no vuelve a casa!», exclamaba.

El Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA) movilizó al jefe de Bomberos de la Zona Centro-Este, a efectivos de San Martín del Rey Aurelio, Coballes y Proaza, y a la Unidad Canina de Rescate para localizar al vecino langreano. El centro de coordinación recibió el aviso poco antes de las nueve y media de la noche del viernes. En la llamada, realizada por un familiar, se indicó que el hombre faltaba desde la tarde del viernes.

De inmediato se movilizó a seis efectivos de bomberos que estuvieron buscando al desaparecido durante la noche. La búsqueda se reanudó ayer a primera hora del día.

De hecho, poco antes de las nueve y media de la mañana, ya con la luz natural, el octogenario fue encontrado por un lugareño a escasos quinientos metros de la vivienda familiar. «Fue esta mañana -por la de ayer- cuando me llamó una amiga y me dijo que lo habían encontrado en perfecto estado», decía visiblemente emocionada.

El desaparecido se encontraba en el camino de Soto, ruta que conoce a la perfección. «Creemos que se pudo desorientar», explicaba su mujer. Y es que Fermín ha perdido visión y no encontró el camino de regreso al bajar la luz.

Permanecer en calor

En la búsqueda participaron varios familiares del anciano. De hecho, una de las hijas recorrió la zona por donde fue encontrado con una linterna, llamándolo a gritos. «Él dijo, posteriormente, que la oyó y que respondió a la llamada, pero tiene muy poca voz y nadie le escuchó». El desaparecido mantuvo la cordura y, para mantenerse en calor, estuvo toda la noche caminando por una acera junto a la carretera. Ahora está en perfectas condiciones.

Tras la odisea, Fermín tomó un colacao y se pasó casi todo el día recuperando el sueño perdido. «Bueno, al final no ha sido más que un susto. A ver si escarmienta y no anda tanto por ahí», comentaba Maximina algo más relajada, por fin, mientras conversaba con una vecina.

Temas