El Comercio

La lenta agonía de los economatos de Hunosa desanima a los clientes

Francisco García, a la salida del economato de Sama.
Francisco García, a la salida del economato de Sama. / J. C. ROMÁN
  • Los trabajadores creen que la negociación ha sido positiva, pero temen que, finalmente, no se mantenga todo el empleo

La añoranza de tiempos mejores lleva años reinando entre los clientes y los empleados de los economatos de Hunosa. Ayer muchos de los clientes habituales de estos comercios recordaban cuando suponían el núcleo central de la cesta de la compra de muchas familias de las comarcas mineras. Pocos se extrañaban de un posible cierre. Sin compartirlo, lo estaban esperando.

Lo cierto es que sobre la mesa permanece la intención de Hunosa de deshacerse de doce de sus economatos (en total hay catorce, pero dos de ellos ya están alquilados). De hecho, en las próximas semanas, la hullera abrirá un proceso de licitación para su venta, proceso del que espera obtener un beneficio.

Mientras, los clientes temen que la operación resulte negativa para ellos en su compra diaria. Insisten en que «nuestros economatos no son los mismos de siempre. Llevan más de un año sin ofrecernos todos los productos y los precios ya no son tan buenos como antes», explicaba ayer Marí García, al salir de hacer su compra en Mieres.

En la cuenca del Nalón, las opiniones de los clientes no eran muy distintas. Pilar Cobos, de El Entrego, acudía ayer a comprar a Sama. Y es que, lamentaba, «el economato de mi pueblo ya no tiene de todo y vengo aquí en ocasiones para encontrar más cosas. Merece la pena venir, los precios son mejores y nos ayudan a llegar a fin de mes».

El langreano Rogelio García, por su parte, presentaba muchas dudas sobre la actitud de Hunosa. «Este acuerdo es el final de una muerte anunciada, solo espero que no se despida a nadie, pero desde hace tiempo vemos como las estanterías quedan vacías, se van marcando unas pautas para que nos acostumbremos a comprar en otros sitios. Es una pena ver así a unos economatos que supusieron el pilar de la cesta de la compra de miles de familias». Ayer muchos recordaban como el economato de Sama llegó a tener pescadería y carnicería.

Sus trabajadores, mientras, guardaban silencio. «Sabemos poco, nos dicen que no va a ver despidos, pero no estamos seguros». Las centrales sindicales sí que se muestran satisfechas por un acuerdo que mantiene todos los puestos de trabajo, en torno a un centenar, y asegura la apertura de puertas hasta finales de 2010 en el caso de no encontrar un comprador. También queda el compromiso de mantener como zona comercial un 75% del espacio actual y la posibilidad de ofrecer descuentos en sus comprar a las familias de trabajadores de Hunosa».