El Comercio

Congostinas atesora ya en su iglesia la reliquia del beato Jenaro Fueyo

Una vecina de Congostinas reza ante la reliquia de su beato en la iglesia de la Virgen del Rosario.
Una vecina de Congostinas reza ante la reliquia de su beato en la iglesia de la Virgen del Rosario. / ROMÁN
  • El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, presidió el acto de acción de gracias para recibir los restos del mártir en su pueblo natal

Jenaro Fueyo ya está en su casa, en Congostinas, concejo de Lena. Parte de sus reliquias regresaron anteayer a la iglesia donde recibió el bautismo y ofició su primera misa, y donde este sábado sus vecinos y familiares aunaron fe y fiesta para recibirlo. Y es que fue un sentimiento común de felicidad el que se encontró el arzobispo de Oviedo a su llegada, minutos antes de las 18 horas, para presidir el rito de acción de gracias y, tras una sencilla pero muy emotiva procesión por el templo, colocar las reliquias en un hornacina en uno de los altares laterales. Junto a ellas, una fotografía que tenía en su casa una de las sobrinas del mártir.

Los vecinos recordaban el «mucho tiempo» que llevaban trabajando para que estas reliquias llegasen a 'su casa'. Jenaro Fueyo Castañón, el beato de Congostinas, fue asesinado durante la revolución de 1934 en Asturias.

Fue en la iglesia de Nembra donde encontró la muerte, junto a tres feligreses, dos mineros y un joven de veintiún años, los beatos de Nembra. En esa iglesia se pretendía que reposasen las reliquias de estos cuatro beatos, que formaban parte de la Adoración Nocturna, agrupación que dedicaba una noche al mes a orar.

Pero los vecinos de Congostinas no se resignaron y, junto a familiares de Fueyo, iniciaron conversaciones con el Arzobispado para tener en su pueblo parte de sus reliquias.

Un hombre comprometido

Este sábado, el propio arzobispo, Jesús Sanz Montes, presidió en la pequeña iglesia dedicada a la Virgen del Rosario la acción de gracias que aceptaba las reliquias de Fueyo, acompañado de siete sacerdotes.

El arzobispo Sanz Montes recordaba como durante toda su vida el ya beato Jenaro Fueyo «fue un hombre comprometido tanto con su fe, como con toda la familia minera».

Un largo camino que comenzaron en silencio familiares y vecinos del beato, que durante años trabajaron en silencio -desde 1990 intensamente- para que junto a los otros tres asesinados brutalmente pudiesen ser beatificados por la Iglesia.

Y también un duro camino que compartieron con la parroquia de Nembra, en Aller, donde eran muy conocidos y queridos por todos sus vecinos, y los familiares de los otros tres beatos.

La ceremonia de beatificación se celebró en la catedral de Oviedo el pasado día 8 de octubre del año actual.

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