El Comercio

Localizado el cuerpo sin vida de Prudencio Díaz, en los praos de La Pinga, a un kilómetro de su casa

Un agente de la Policía Judicial con la pequeña hacha y el cayado de Prudencio Díaz.
Un agente de la Policía Judicial con la pequeña hacha y el cayado de Prudencio Díaz. / J. M. PARDO
  • Los primeros indicios apuntan a una muerte natural, probablemente a consecuencia de una fatal caída

Prudencio Díaz se fue en uno de sus parajes preferidos. En el entorno de sus fincas donde pasaba gran parte de su tiempo después de la jubilación. Ayer, en torno al mediodía, un vecino de Caborana localizó el cuerpo de su amigo. Un momento duro porque le reconoció en el acto: «llevaba su cayado y una pequeña hacha para arreglar algo en la finca», manifestó a los agentes de la Guardia Civil. Estaba metido en una zona de artos, a menos de un kilómetro y medio de su casa, en dirección a la zona de La Pinga, donde uno de sus hijos tiene una pequeña cabaña. Las primeras hipótesis apuntan a que pudo tropezar y caerse, ya que el cuerpo presentaba una amplia brecha en la frente.

Probablemente rodó varios metros ya que apareció metido en una escombrera en 'el cuarto de Conveniencia'. Una caída que pudo producirse en la tarde del miércoles, cuando una vecina lo vio caminando en dirección a sus fincas en la zona de Sinariego, pasadas las seis de la tarde. De hecho, en la zona baja de la misma, se localizaron el viernes mondas de fruta, que parecían recientes. Fue allí donde se intensificó la búsqueda en esos momentos con el apoyo del helicóptero de Bomberos de Asturias. Finalmente, será la autopsia la que determine con exactitud la causa de la muerte de este vecino de Caborana que contaba 87 años. Todo parece indicar que fue en esa fatídica tarde del miércoles tras salir de su casa para trabajar un poco en sus fincas, cuando sufrió el accidente casual que terminó con su vida. Su mujer le había preparado unos plátanos para que comiese algo, ya que hacía menos de tres meses que su salud se había resentido. Tenía intención de bajar pronto, pero algo truncó sus planes y su cuerpo ya sin vida fue localizado en la zona de La Pinga. A menos de un kilómetro y medio de su casa, por encima de la zona donde aparecieron los restos de la fruta comida.

El hallazgo del cadáver fue un jarro de agua fría para todos los componentes del dispositivo de búsqueda, en torno a medio centenar en esos momentos. Algunos vecinos identificaron sin duda a Prudencio que llevaba un pantalón de faena y un anorak de un club de fútbol.

La búsqueda se había reanudado con muchas esperanzas de localizarlo vivo, ya que conocía la zona y se encontraba en buena forma. Y es que desde el primer momento se comenzó a buscarlo por la zona, sin olvidar otros lugares como la zona del río y la del propio pueblo de Caborana.