El Comercio

La niña de dos años a la que quemaron con un cigarrillo contó la agresión a su abuela

  • La fiscalía pide para M. G. C., su madre y presunta autora, once meses de prisión por un delito de lesiones y cuatro años de alejamiento

«Amama con (hace un gesto como llevándose un cigarrillo a la boca)», así relató una niña de dos años, en 2013, a su abuela cuando descubrió unas marcas circulares en su antebrazo izquierda que podían ser quemaduras de un cigarrillo. La niña repitió su relato a la pediatra que examinó sus daños y también a la forense que la examinó semanas después. Las tres declararon ayer en el juicio que se celebró en el Juzgado de lo Penal de Langreo por un posible delito de lesiones en el ámbito familiar. Todas ratificaron esa versión.

La vista tuvo que celebrarse sin la presencia de la presunta culpable, la madre de la niña, M. G. C. ,que actualmente vive en su localidad natal de Baracaldo. El juicio quedó visto para sentencia.

La defensa de la madre de la pequeña pidió la libre absolución, al no considerar probado que las cicatrices hayan sido causadas por un cigarrillo, recordando que la madre politoxicómana estaba bajo vigilancia. Y señaló que las cicatrices pudieron producirse «de forma accidental».

Mientras, Fiscalía se ratificó en su petición de una pena de once meses de prisión y una orden de alejamiento que le impida acercarse a la niña a menos de quinientos metros durante cuatro años, así como la retirada de la patria potestad durante dos años.

La pequeña vive ahora con su familia paterna -su padre se encuentra en Villabona- desde 2013 cuando su madre la dejó con su abuela para irse al País Vasco. Fue la abuela quien vio inicialmente las cicatrices en el brazo y el resto de las lesiones, por lo que acudió con la niña a los servicios sociales para informar del problema.

La madre ya declaró hace meses desde Baracaldo. Según se comentó en el juicio «se limitó a llorar, pero no supo dar explicaciones de como pudieron producirse las lesiones de la pequeña». La abuela paterna, M. A. B., relató en el juicio que su nuera, con la que reconoció que tenía una «mala relación», le dijo que «esas marcas eran porque la niña se había arrascado unas picaduras». El juicio quedó ayer visto para sentencia, al igual que otros tres que tenían como acusada de diferentes hurtos a la misma madre de esta menor y que no compareció a ninguno.