Panadería Juaky presenta un plan corrector para evitar la clausura del obrador

  • El alcalde de Langreo anuncia la suspensión de la orden de cierre hasta analizar «en profundidad» el proyecto de la compañía

A las 14 horas, entraba en el Ayuntamiento de Langreo el plan con las medidas correctoras para paliar los ruidos del obrador de Panadería Juaky, que se ubica en un local en La Felguera. La propiedad de la empresa cumplía así con el compromiso dado al gobierno local (Izquierda Unida-Somos) el día anterior y por el que quedaba en suspenso la orden de clausura, prevista para ayer.

El propietario, José Luis Rodríguez, informó de que el documento incluye diversas actuaciones para reducir la sonoridad de las máquinas, «ya que el establecimiento está debidamente insonorizado». También se reclama una nueva medición acústica.

Por su parte, el alcalde del concejo, Jesús Sánchez, afirmó que estudiará «con detenimiento» el documento presentado por el empresario, primera iniciativa suya para salvar los diecisiete empleos». El regidor apuntó que se requiere un análisis técnico muy exhaustivo, ya que hay que cumplir con la normativa de ruidos y el auto judicial tras la denuncia interpuesta por una vecina. «No vamos a exigir el cese de la actividad hasta ver si las propuestas dan una solución al problema», afirmó Sánchez.

El empresario se mostró ayer satisfecho con el entendimiento actual con la administración porque «trabajamos para eso, para negociar y poder salvar la actividad».

Sin actuaciones en un año

Asimismo, el propietario del obrador pretende mantener su actual ubicación, sin especificar nada del traslado que había anunciado al polígono industrial de Asipo en Llanera. De hecho, al inicio del conflicto, se pedía un aplazamiento de la orden de cese de la actividad hasta que se completase ese traslado, previsto para mayo próximo.

El auto que rechazó la medida cautelar de suspender el cese de la actividad fue emitido por el Juzgado de lo Contencioso-administrativo, número 6 de Oviedo, el pasado 20 de febrero. En el texto se señala que «no nos encontramos ante un supuesto en el que se acuerde de plano la clausura, sino que se ha venido advirtiendo desde principios de 2016 de la necesidad de adaptar la actividad para dar cumplimiento a los niveles máximos de inmisión sonora establecidos en la normativa de ruidos». De hecho, la magistrada señalaba que se recurría a la decisión un año después de acordarse la clausura, además de que no se había realizado en este tiempo la ejecución de medidas paliativas.

Los empleados, por su parte, observan ahora con un atisbo de esperanza un posible acuerdo para evitar la clausura del obrador del que dependen los mencionados diecisiete puestos de trabajo. La empresa cuenta también con varias tiendas.