7.000 menús solidarios en Amicos

Arsenio Iglesias, Félix Montes y Pilar Crespo, sirven la comida en el comedor de Amicos./J. M. Pardo
Arsenio Iglesias, Félix Montes y Pilar Crespo, sirven la comida en el comedor de Amicos. / J. M. Pardo

La delegación territorial de la ONCE en Asturias premia la labor de la agrupación mierense

JUAN SAN MARTÍN

Colaborar en la erradicación de la pobreza y exclusión social en la comarca de Mieres. Este objetivo por el que nació la Asociación Mierense de la Cocina Solidaria (Amicos) le ha servido para alzarse con uno de los galardones que entrega la delegación territorial de la ONCE en Asturias. «Fue un premio que no esperábamos, una grata sorpresa. Este reconocimiento difunde un poco cual es nuestra labor y cómo hemos conseguido el cariño de tanta gente en estos años», comenta Carlos Muñiz, presidente del colectivo, que espera servir en torno a los 7.000 menús este año.

«Es un premio muy merecido. Hacen un gran trabajo por nosotros», dice María Isabel Lago, que acude cada día al comedor solidario junto a su marido, Juan Antonio Alfonso. «Quedé en el paro hace dos años y con una paga de solo 220 euros no puedo hacer frente a todos los gastos y pagos que tenemos que hacer», confiesa. Ambos están encantados con el servicio que ofrecen desde Amicos. «La comida está muy buena y el trato es exquisito», destacan.

La agrupación lleva en funcionamiento desde 1998, cuando se puso en marcha con la idea de crear un comedor social para atender a los más desfavorecidos del municipio así como transeúntes. Desde entonces, han ido creciendo poco a poco pero con firmeza y siempre ayudando a los demás. «El fin último de la asociación es luchar contra la exclusión social, ayudar a estas personas a que no se desprendan de la sociedad e intentar darles una calidad de vida mejor. Además, servimos la comida a quienes no tienen medios para comer un plato caliente. También ayudamos a través de otras asociaciones, cediendo alimentos y colaborando en lo que podamos», explica Muñiz.

En la primera ubicación del comedor, en el local parroquial de La Peña, en Mieres, los voluntarios de la asociación sirvieron la primera comida. Fue en el año 2000. En 2001, se trasladan a una nueva sede, en la calle Clara Campoamor, donde estuvieron hasta hace poco más de seis meses. «El anterior local se había quedado pequeño y contaba con poca ventilación», señala Muñiz. En la actualidad, la nueva sede de Amicos se encuentra en el barrio mierense de Santa Marina, en «la plazina», como se conoce, en un equipamiento cedido por el Ayuntamiento. «Era una antigua plaza de abastos que tuvimos que reformar. El coste de estos trabajos rondaron los 130.000 euros», reconoce el presidente de la asociación.

2012, un año de récord

Sobre la nueva ubicación, Muñiz afirma que «estas instalaciones nos permiten ofrecer un mejor servicio para todas las personas que lo necesitan». A diario, sirven casi cuarenta comidas. Los usuarios deben abonar un euro para degustar los platos de esta cocina solidaria. «Tampoco es obligatorio, más bien diría que es simbólico», explica el presidente. Con el tiempo, este recurso ha ido ganando adeptos. «Contamos con unos 150 comensales al año», dice Carlos Muñiz, quien destaca que «cuando más comidas servimos fue en 2012, 8.300 servicios hicimos entonces». Un número que ha ido bajando en los últimos años. «En 2016 fueron cerca de las 6.500 personas las que pasaron por aquí. En los últimos meses estamos notando que ha vuelto a subir. Según las previsiones que tenemos, contamos cerrar el año con 7.000 comidas», dice.

¿Se notó la crisis en el número de comensales? El dirigente de la asociación considera que «mucho. Antes de este declive, en 2009, dábamos unas 5.000 comidas, pero sufrió un repunte de más de 3.000. En 2012 y 2013 andábamos entorno a las 8.000 y este año tendremos mil menos», repasa. Según dijo, «no sabemos con exactitud cuáles fueron las causas de este aumento, pero el paro y la falta de ayudas pueden ser algunas de ellas».

El comedor funciona todos los días de la semana, salvo los domingos. Aunque desde el mes de mayo también ofrecen el servicio de desayuno –de lunes a viernes–, del que se encargan los alumnos del programa Joven Ocúpate, impulsado por el Ayuntamiento de Mieres para menores de 25 años. El objetivo de esta iniciativa es facilitar su entrada al mercado laboral.

Carmen García es la profesora y coordinadora de los seis voluntarios que actualmente están en el comedor de Amicos haciendo prácticas. «Ellos se encargan de hacer todo lo relacionado con el desayuno. Tienen libertad absoluta», comenta.

Su labor está dando sus frutos, ya que «los comensales están contentos con el servicio que ofrecen», manifiesta García. A su lado, el presdiente adelanta que «aunque su estancia en el comedor finaliza en diciembre, estamos mirando la posibilidad de mantener el servicio de desayunos una vez terminen». Cada día, acuden entre diez y quince personas a desayunar.

«Estamos muy contentos de poder ayudar a la gente. Está siendo una experiencia muy buena», explican los integrantes del programa Joven ocúpate. Son conscientes de que «cuando finalicemos las prácticas, tendremos que empezar a buscar trabajo».

Son solo algunos de los voluntarios con los que cuenta la agrupación. «Hay mucha colaboración. En estos momentos contamos con 35 personas que nos ayudan desinteresadamente», indica Muñiz. Arsenio Iglesias es uno de ellos, viene desde Caborana, en el concejo de Aller. «Llevo aquí cinco años. Es una labor muy gratificante», señala. Por su parte, Pilar Crespo empezó a echar una mano en el comedor hace poco más de un año. «Me jubilé y decidí venir aquí a ayudar. Estuve más de cuatro décadas trabajando como limpiadora en el HUCA», comenta.

Además de los voluntarios, el colectivo cuenta con un cocinero y una trabajadora social en el comedor, ambos contratados por la asociación. Natalia López es la trabajadora social. Lleva en la asociación desde 2002. «Es muy gratificante ayudar a la gente», dice. Su labor es la de escuchar, aconsejar y llevar el registro de todas aquellas personas que acuden a las instalaciones de Santa Marina.

Pero, ¿cuáles son las necesidades que se presentan a día de hoy? «Hace falta mucha más comunicación entre los colectivos y las distintas entidades de la zona», explica Carlos Muñiz, que fue nombrado presidente del colectivo en 2009.

Fue ese año cuando consiguieron uno de sus principales reconocimientos, el galardón de Mierenses del Año. Aunque este no fue el único premio. En 2010, recibieron la Colmena de Oro a la solidaridad, un galardón que entrega la Sociedad de Humanitarios de San Martín de Moreda, en Aller. En 2012, se hicieron con el premio ‘Leoncio Díez’ a la solidaridad. Un año después, recibieron la Mención Honorífica del Orfeón de Mieres. Además, en 2015 la asociación fue declarada de utilidad pública y, más recientemente, el colectivo ha recibido el reconocimiento de la ONCE por colaborar en la erradicación de la pobreza y exclusión social en Mieres.

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