La acusada de estafar a un anciano en Turón alega que «él me dio el dinero»

La acusada, Natalia M. G., con chaqueta verde, entra al juzgado de Oviedo. / PABLO LORENZANA
La acusada, Natalia M. G., con chaqueta verde, entra al juzgado de Oviedo. / PABLO LORENZANA

La defensa reclama la absolución para la joven que cuidó de José D. S. C. y a quien hizo cotitular de la cuenta bancaria. La acusación pide nueve años

ALEJANDRO FUENTE OVIEDO.

La acusada de estafar al anciano que cuidaba en Turón negó ayer ante el tribunal haber engañado al anciano para llevarse más de 40.000 euros. De forma tranquila, la joven -Natalia M. G.- se declaró inocente y admitió que accedía a los ahorros de José D. S. C. siempre con su consentimiento ya que, de hecho, le había hecho cotitular en su cuenta bancaria. «Nos conocemos de toda la vida porque él trabajó con mi padre en la mina», afirmó la procesada. «Yo le hacía de todo. Limpiaba la casa, lo llevaba al médico y hasta lo llevé a Portugal a visitar a su familia. Un día me dijo que me quería poner en su testamento y yo le dije que no, que si me quería dar algo, que lo hiciera en vida». Fue a finales de 2012 cuando entonces, según la versión de la defensa, el hombre le dio plenos poderes para manejar sus ahorros. «Me dijo que dispusiera de lo que quisiera y tenía pleno conocimiento de ello», afirmó la joven.

¿Qué cambió para que la presunta víctima interpusiera una denuncia por estafa? La acusada respondió que el anciano le dijo que quería que le devolviera el dinero porque se lo quería dar a otros allegados también de la zona. «Pero yo no podía hacer eso, ya no disponía de esa cantidad»,explicó al juez.

Tanto la Fiscalía como la acusación particular -ejercida por el letrado Nicolás Bartolomé Pérez- entendieron que José, de casi 80 años de dad, padece -y lo hacía ya cuando la procesada empezó a cuidarle en 2008- de problemas de visión y de oído, además del analfabetismo que tenía. Una forense que lo examinó en 2016, afirmó -ante el Tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Asturias- que el hombre podría ser fácil de engañar, postura que mantienen ambas partes. Por eso, el ministerio público mantiene su petición de cuatro años de prisión y la restitución de los más de 40.000 euros que denunció el anciano. La acusación, en cambio, eleva su solicitud de condena a nueve años de cárcel.

Hubo advertencias

La defensa pidió la libre absolución basando sus argumentos en las contradicciones encontradas entre la presunta víctima y los seis empleados del banco que acudieron como testigos. El hombre -a quien le costó seguir el proceso ayer- dijo que nunca supo que firmó la autorización para que la joven accediera al dinero. «Me aseguró que era para cobrar más de la Seguridad Social», indicó. Pero este extremo fue cuestionado tras declarar los empleados del banco, quienes afirmaron que ambos -José y Natalia- acudían juntos a la entidad a sacar dinero y que siempre era él quien firmaba la orden. «Yo le informé de lo que suponía hacer cotitular a otra persona y de los riesgos que esto suponía. Lo entendió y lo aceptó», dijo un apoderado de la entidad. Lo mismo sucedió con la solicitud de dos préstamos, que pasaron el filtro de un notario.

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