El agresor del machete de Santullano alega legítima defensa ante la juez

El agresor, en la entrada del Juzgado de Instrucción número 2 de Mieres, rodeado de agentes de la Guardia Civil.
El agresor, en la entrada del Juzgado de Instrucción número 2 de Mieres, rodeado de agentes de la Guardia Civil. / E. C.

La titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Mieres ordena su ingreso en prisión. La Fiscalía entiende que hay riesgo de fuga

A. FUENTE MIERES.

Legítima defensa. Es el principal argumento ofrecido ayer por el presunto agresor de Nuevo Santullano, quien casi le amputa la mano a un vecino con un machete durante una reyerta el pasado lunes. Así se lo expresó a la magistrada del Juzgado de instrucción número 2 de Mieres, a donde acudió a declarar tras haberse entregado el jueves por la tarde a la Guardia Civil del concejo ante la presión ejercida por el cuerpo. La titular decretó prisión provisional para el acusado por un posible delito de lesiones y fue trasladado al centro penitenciario de Villabona. La juez, de este modo, asumía la petición de la Fiscalía de Asturias, que solicitó prisión provisional y sin fianza. El ministerio público basó su reclamación en la gravedad de los hechos, en la existencia de riesgo de fuga y para evitar una posible reiteración delictiva.

El detenido accedía las dependencias judiciales poco antes de las doce del mediodía de ayer. Procedía del cuartel de la Guardia Civil de Rubín, en Oviedo, donde pasó la noche tras entregarse la tarde anterior en las dependencias mierenses. Había un gran despliegue policial (entre guardias y agentes de la Policía Nacional), lo que generó un hondo malestar en el grupo de familiares del detenido. Una de ellos adelantaba ya la que iba a ser la base de la defensa antes de testificar ante la juez. «Fue el otro el que iba a matarlo», decía en referencia al vecino que participó en la reyerta y que casi pierde la mano. «Tuvo la mala suerte de darle con el machete», decía a voces a la puerta del edificio. «No soy ningún asesino», gritaba el arrestado cuando los agentes lo introducían esposado.

Permaneció en el interior hasta casi las dos de la tarde, cuando, rodeado de agentes, salió por una puerta lateral para evitar tensión con la familia.

En el arresto, la Guardia Civil también aprehendió el machete con el que, al parecer, agredió a su vecino. No obstante, los agentes responsables de la investigación también encontraron un cuchillo de grandes dimensiones en una papelera al lado del hospital Álvarez-Buylla, lo que confirma las declaraciones realizadas por varios testigos; esto es, que ambos se habían enzarzado en una pelea.

Reyerta en el Álvarez-Buylla

Todo sucedió sobre las cuatro y media de la tarde del lunes en las inmediaciones del mencionado centro hospitalario. Fue cuando varios vecinos advirtieron de la reyerta en la que uno de ellos sufrió un profundo corte en la mano. Perdió mucha sangre en el trayecto desde el lugar de la pelea hasta el acceso del servicio de Urgencias que se encuentra a unos 150 metros. El agresor se dio rápidamente a la fuga. Ante la gravedad de las heridas, fue trasladado al Hospital Central Universitarios (HUCA). El martes fue intervenido y los médicos pudieron salvarle la mano.

A los pocos minutos de producirse la pelea -antes ya se habían enfrentado y se amenazaron mutuamente, según algunos testigos- se personaron en el lugar varias patrullas de la Guardia Civil de los puestos de Ujo, Mieres y Moreda. Allí confirmaron la presencia de abundante sangre que iba de un extremo del hospital al área de Urgencias.

Los agentes comprobaron las cámaras de seguridad del complejo hospitalario y pudieron certificar que los dispositivos no habían grabado los hechos, ya que éstos se produjeron en el ángulo muerto. Sin embargo, sí se podía apreciar cómo el herido perdía mucha sangre.

El mismo lunes, el instituto armado inició un operativo de búsqueda que dio sus resultados el jueves por la tarde. La presión policial hizo que el sospechoso se entregara. Se personó en el cuartel acompañado de su abogado.

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