Aller se une para exigir más viseras antialudes en San Isidro

Una de las curvas del puerto, cerca de las estructuras de hormigón, para la que piden más protección. / JESÚS MANUEL PARDO
Una de las curvas del puerto, cerca de las estructuras de hormigón, para la que piden más protección. / JESÚS MANUEL PARDO

«Las pistas de esquí son el principal recurso de la zona», indican el gobierno local y los empresarios, que piden más medidas de protección en el acceso

ALEJANDRO FUENTE CABAÑAQUINTA.

Los integrantes de la asociación Aller Experiencias han mantenido una reunión para analizar la situación del único acceso a la estación invernal Fuentes de Invierno en la vertiente asturiana, recurso del que depende, en gran medida, la economía de la zona. En esta agrupación se encuentran los empresarios turísticos y el propio Ayuntamiento, que también forma parte de ella. «Hemos adoptado una serie de decisiones encaminadas a lograr medidas complementarias a las viseras antialudes en el puerto de San Isidro», explica el alcalde del concejo, David Moreno.

El principal problema se centra en los aludes de nieve, que colapsan esta carretera y que impide el tránsito de los esquiadores a las pistas por la parte de Asturias. «Vamos a remitir sendas cartas al consejero de Infraestructuras, Fernando Lastra, para mantener un encuentro con él y trasladarle la necesidad de buscar una solución a este problema», apunta el regidor. Porque, insiste, «urge resolver este problema para evitar incidencias en la economía de la zona».

El enfado se ha ido acumulando en estas semanas de temporal y ha terminado por estallar con la última nevada el pasado miércoles, 28 de febrero. Desde Aller Experiencias se indica que «hay malestar entre los hosteleros y comerciantes de la vertiente asturiana del puerto, vinculados a la actividad de las estaciones de Fuentes de Invierno y San Isidro, por la desinformación y falta de planificación en la limpieza».

Ese día, la carretera estuvo totalmente cortada al tráfico hasta las diez y media de la mañana. «La calzada no registraba más de cinco centímetros de nieve y el acceso estaba cerrado sin ninguna lógica», afirman desde la agrupación. Esta decisión tuvo sus consecuencias: «Las cancelaciones fueron de nuevo la tónica de la jornada». Fue en ese momento cuando los hosteleros y comerciantes anunciaron el inicio de una movilización para solicitar un estudio de colocación de dos o tres viseras antialudes que evite cierres de la carretera prolongados, «como ya ocurrió en el puente del carnaval».

Puntos identificados

Los empresarios tienen perfectamente señalados los puntos que requieren atención por parte del Principado para adoptar nuevas medidas de protección. «Se trata de dos o tres zonas en las que los aludes tienen su recorrido natural (sobre todo en Riofrío), y que arrastran árboles, vallas y todo tipo de residuos que encuentran por el camino. Esto impide que la fresa pueda trabajar con normalidad, requiriendo el apoyo de palas y excavadoras que eliminen los residuos sólidos». Son labores que retrasan y hacen dificultosa la limpieza de la calzada.

El primero de los problemas de esta temporada con el acceso a las pistas de esquí tuvo lugar en la mañana del 4 de febrero. Entonces, un alud obligó a cortar el tráfico, desde las seis de la mañana, en esta carretera del puerto de San Isidro (AS-253). La estación de Fuentes de Invierno estuvo cerrada durante toda la jornada. Y eso a pesar de que había acceso desde la vertiente leonesa, aunque con la obligación de usar cadenas. No obstante, la falta de personal esencial, como los responsables del servicio médico, impidieron que se pudiera disponer de las pistas. Parte de la plantilla no pudo llegar a la estación.

En detalle, el alud se registró cerca de la zona donde se encuentran las actuales viseras protectoras de hormigón. No causó daños personales y se produjo justo antes de ese tramo en sentido a La Raya. Se trata de un trazado, aseguraban los conductores, muy conflictivo en cuanto a la nieve se refiere, ya que se suele acumular gran cantidad y son frecuentes los tapones en la calzada. De hecho, vecinos y usuarios llevan tiempo reclamando la ampliación de las medidas de contención.

La calzada se pudo limpiar en un tiempo relativamente corto, pero se decidió no reabrir el tráfico debido al riesgo de nuevos percances, por lo que se mantuvo la prohibición como medida preventiva de seguridad.

Cinco días de trabajo

Otro de los momentos críticos para los empresarios fue a mediados de febrero, con la llegada de otras borrasca que dejó importantes precipitaciones en forma de nieve. Se tardó cinco días en poder despejar la carretera que quedó abierta a los usuarios el día 12.

Las actuales viseras fueron construidas en 2009 y ya entonces se dijo que eran insuficientes para proteger esta carretera de los constantes aludes que sufre esta calzada.

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