La familia de la menor hallada en Candás dice que su desaparición no fue voluntaria

La familia de la menor hallada en Candás dice que su desaparición no fue voluntaria
Nerea Jiménez, en la imagen que había cedido la familia.

La familia pide a la Policía que investigue el suceso y aporta datos del posible secuestrador

M. VARELA LANGREO.

Nerea Jiménez, de trece años, durmió esta noche en su casa. Lo hizo después de tres separada de los suyos. Según las hipótesis del Cuerpo Nacional de Policía de Langreo-San Martín del Rey Aurelio, por una desaparición voluntaria; según la familia de la menor, por una retención .

La alarma saltaba en la tarde noche del sábado cuando familiares directos de la menor denunciaban ante la comisaría la desaparición de la niña, que reside junto a los suyos en la localidad langreana de Ciaño.

La pequeña llegaba a su domicilio en la madrugaba del martes, después de haber sido recogida en la estación del tren de Candás, a unos cincuenta kilómetros de su casa. La menor presenta un estado de salud bueno, salvo algunos golpes que su familia ha detectado en la cara. Su intención ayer era someterla a un reconocimiento sanitario para comprobar que su no habría sufrido ningún tipo de abuso. Además, fuentes cercanas a la familia sostienen que «la niña estuvo retenida, no la dejaban marcha ni llamarnos, le quitaron su móvil y no podía escaparse». Son afirmaciones, indican, que la menor les hizo cuando fueron a buscarla a la estación de tren de Candás, «donde la soltó quien la tenía retenida contra su voluntad».

La familia habría sido informada en la tarde del lunes de que dos primos de etnia gitana, como la menor, podrían estar detrás de su retención. Acudieron a Tuilla, donde vive uno de ellos, pero la menor no estaba allí. Y, siempre según su relato, les dijeron que estaba con el otro primo en Candás. Comenzaron entonces negociaciones para que devolviese a la menor y, a través de representantes evangélicos, se fueron acercando posturas hasta que les indicaron que «la habían dejado donde la estación y que la fuésemos a buscar».

Desde el primer momento, su familia señaló que la desaparición no era voluntaria y que su móvil permanecía apagado. La Policía comenzaba la investigación sobre la base del último posicionamiento de su teléfono móvil y la creencia de que la desaparición podía ser voluntaria. Ahora estudian poner una denuncia por secuestro, aunque lo que más les importa es que «la niña esté bien». Durante todo el día de ayer la familia -con algunos miembros llegados de fuera de Asturias- se reunieron en la casa de la abuela de la menor, cerca de la rotonda de Comillera en Langreo. De ahí salía la menor en la tarde del sábado con dos euros en el bolsillo para comprar algo en el quiosco e ir al culto. No volvió a aparecer hasta ayer martes.

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