Buscan a cinco jóvenes por agresión y robo a un quiosquero en La Felguera

Buscan a cinco jóvenes por agresión y robo a un quiosquero en La Felguera
José Ramos, en su establecimiento. / JUAN CARLOS ROMÁN

«Me tiraron a la calle y, mientras unos me agarraban, los otros me daban puñetazos en la cabeza», relata el propietario de la tienda

Alejandro Fuente
ALEJANDRO FUENTEMieres

«No es la primera que entraban al establecimiento siempre actúan de igual manera. Mientras unos me preguntan por ciertos productos, otros se dedican a robar en el interior al descuido», explicó ayer el propietario de un quiosco y tienda de golosinas ubicada en pleno centro urbano de La Felguera. El miércoles, a la una de la tarde, José Ramos se enfrentó a ellos y se puso ante la puerta del establecimiento para detenerlos. «Les dije que de ahí no se iban hasta que llegara la Policía. Ellos dijeron que no llevaban nada y me empujaron a la calle y, después, me dieron puñetazos, muchos de ellos en la cabeza», indicó. La Policía Nacional ya ha iniciado una investigación para identificarlos.

Justo al lado de la tienda hay una sucursal bancaria y ya se han reclamado las grabaciones de las cámaras de vigilancia para buscar e identificar a los jóvenes que transitaron ese día y a esa hora por la calle Celestino Cabeza y las aledañas.

«Uno se siente completamente impotente; mientras unos me agarraban, los otros me daban golpes en plena calle y a plena luz día. Me llamaba mucho la atención que había mucha gente en la zona -se trata de una calle semipeatonal con muchas terrazas hosteleras- y nadie actuó, nadie intervino ni les dijo nada. Solo miraban lo que sucedía. Cuando me dejaron tirado en el suelo, entonces sí que se acercó la gente para interesarse por mi estado». Tuvo que acudir a un centro médico y levantó acta de los lesiones provocadas por los chavales, que según estimó, tenían entre 16 y 20 años.

Semillas de marihuana

¿Cuál era el botín? «Siempre buscan lo mismo. De hecho, ya estuvieron hace unos días por lo mismo. Hay una revista especializada en el cultivo de marihuana que regala un sobrecito con unas pocas semillas. La publicación no les interesa, no quieren leer. Pero sí que buscan el paquetito», apuntó el propietario del quiosco, el Diañu Burlón, que regenta desde hace unos 20 años.

Ahora José Ramos tiene miedo de lo que pueda pasar en el futuro. «La denuncia la tengo puesta y no tengo pensado quitarla. Igual no los pillan, pero si lo hacen, van a estar enseguida en la calle y temo que se quieran tomar una revancha y revienten el negocio, que es la única forma que tengo de ganarme la vida». Tiene experiencia en robos y sabe que se declaran insolventes y que, como dijo, «no les pasa nada».

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