El cierre de camas en verano obliga a usar las Urgencias del Valle del Nalón para ingresos

A. F. G. LANGREO.

Aumentan las quejas y la indignación de los usuarios por la saturación en el Hospital Valle del Nalón, en Riaño. Se trata de una circunstancia que se registra ya desde el inicio del verano. Y es que desde entonces, se mantienen cerradas dos plantas del equipamiento hospitalario de la comarca, lo que supone una reducción de una treintena de camas. La alta ocupación no afecta solo a los pacientes ingresados en planta sino también al área de Urgencias, donde se deja a los pacientes durante horas a la espera de una habitación para realizar el ingreso. Esta situación está provocando malestar entre los familiares, quienes denuncian la existencia de camas en los pasillos. Sobre todo, durante los fines de semana.

«Mi madre lleva ingresada desde el sábado por la tarde, está en Urgencias porque no hay camas disponibles en planta. Esta mañana voy a visitarla y están desdoblando boxes, y hay pacientes encamados en los pasillos», explicaba ayer la familiar de una paciente. «Es una vergüenza que tengan dos plantas cerradas y la gente esperando por cama. Que abran las plantas y que contraten a más personal», demandaba.

Estas protestas han generado un debate en la comarca donde se recuerda que se trata de una situación cíclica, que se acentúa cada verano, pero no por ello deja de ser molesto para los usuarios, quienes necesitan ser hospitalizados y se ven en los pasillos esperando por una plaza. Los familiares criticaron que «con este panorama se está mermando la calidad asistencial». Las familias, además, advirtieron de que no cuentan con libertad para visitar a los pacientes que se encuentran en los pasillos ni para colocar sus objetos personales en un lugar seguro y cerca de ellos. Ante estas críticas, los profesionales sanitarios que desempeñan su trabajo en Urgencias se ven obligados a hacer de mediadores para intentar rebajar el malestar existente.

Carga de trabajo

Por su parte, los sindicatos del hospital señalan que son «situaciones puntuales» en las que aumenta considerablemente los picos de trabajo en el centro. Defendieron que «se puede dar una imagen de saturación pero la estamos solventando». Los pacientes hablan de un centro colapsado y, en su opinión, esto tiene mucho que ver con que los profesionales atienden a una media de 2.800 consultas mensuales, de las que casi medio millar precisan hospitalización, y cualquier eventualidad, como el cierre de camas, es un problema para el funcionamiento normal del centro.

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