Concluye la obra para afianzar la peña de Boo que amenazaba con caer

La malla metálica instalada sobre el peñasco de El Picu. A la derecha, las protecciones instaladas junto a la carretera. /  FOTOS: J. M. PARDO
La malla metálica instalada sobre el peñasco de El Picu. A la derecha, las protecciones instaladas junto a la carretera. / FOTOS: J. M. PARDO

La actuación urgente incluyó la construcción de un muro de contención y la instalación de mallas para proteger la roca de 720 toneladas

ALEJANDRO FUENTE BOO (ALLER).

El alcalde de Aller, David Moreno, informa de que ya se ha culminado la obra de construcción de un muro de contención ante el riesgo de desprendimiento de la conocida como la peña de El Picu, sobre la población de Boo, en Aller. Se trata de una actuación cuya contratación se realizó recurriendo al método de urgencia, dentro de un plan de medidas complementarias, que se desarrollarán a medio y largo plazo. «Lo que urgía ya se ha levantado y ahora toca diseñar el resto de obras para afianzar la roca en la zona», indica el regidor.

La empresa encargada de la obra, con un presupuesto de poco más de 68.000 euros, fue New Construction. La Consejería de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medioambiente ya ha iniciado el proceso para redactar los proyectos que recojan las técnicas que aseguren la roca.

Son las soluciones previstas en el estudio encargado para determinar las causas del posible desprendimiento de la peña de El Picu sobre la localidad, un peñasco de 720 toneladas. El muro ha sido el primer paso, pero para evitar una rotura de forma definitiva se enumeran otras obras necesarias, como una limpieza en profundidad de la roca para quitar la vegetación, la instalación de dos mallas metálicas de seguridad, una triple torsión y una segunda de alta resistencia. También está prevista la colocación de burones, una serie de sujeciones metálicas para amarrar la roca y la construcción de canales de drenaje en la parte superior para impedir que el agua siga generando el desgaste en la roca y nuevas filtraciones.

Peligro latente

El documento, que ha sido redactado por la empresa Geoconsult, determina también el origen del riesgo de fractura de la peña y posible caída sobre la población. En este sentido, el texto apunta a las propias características de la roca, a la fractura de la misma, a la pendiente del terreno y, también, a la actuación humana con la adecuación de un talud y a la subsidencia (hundimiento) minera de la zona.

A ésta última causa apuntan los vecinos para explicar el movimiento de tierras en el propio núcleo del pueblo y que provocó también la aparición de grietas en las viviendas, causa por la que prevén demandar a Hunosa. La aplicación de estas medidas va a ser financiada por el Principado.

La empresa, que ha llevado a cabo este estudio, incluyó la instrumentalización de la masa rocosa, con fisurómetros digitales, acelerómetros-inclinómetros y la ayuda de una topografía-taquimetría de precisión, con la colocación de miniprismas.

Por su parte, la empresa Hunosa va a continuar con la medición topográfica de distintos puntos para observar si la extracción minera ha ocasionado hundimiento de terrenos. Estas labores, que se contratarán por un importe de casi 50.000 euros, tendrán una duración de un año. Se trata de la zona de Ablaña, en Mieres, afectada por el Pozo Nicolasa, con cuatro mediciones al trimestre; Santa Cruz, con dos al semestre; Carrio, en Laviana, con cuatro mediciones cada tres meses; Candín, en Langreo, (con cuatro), el también langreano Pozo María Luisa (cuatro mediciones) y Boo, con tan solo dos controles a pesar de estar en foco por la aparición de grietas en viviendas.

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