«Estoy convencida de que a mi padre lo mataron, quiero saber qué ocurrió»

José María González. / E. C.
José María González. / E. C.

La hija de José María González, desaparecido en Mieres hace 9 años, dice que «no marchó de forma voluntaria porque nos quería mucho»

A. FUENTE MIERES.

La búsqueda del cuerpo del mierense José María González en una finca de La Manjoya, por parte de la Policía Nacional -el miércoles-, removió los sentimientos de una familia que se encuentra destrozada desde hace nueve años. El operativo desarrollado por el Grupo de Subsuelo de la Jefatura Superior de Policía de Asturias y por miembros del Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas, desplazado desde Madrid, no lanzó un resultado positivo, pero sí hay indicios que se tendrán que analizar, según afirmaba ayer una de las hijas del desaparecido, Agustina González. Con esta nueva actuación policial se han disparado los recuerdos y las emociones. «Siempre tenemos esperanzas; el no tener un cuerpo lo que hace pensar es que mi padre va a aparecer, que es lo que queremos todos. Suena mal decir que va a aparecer muerto, pero lo que queremos es que se resuelva el caso», dijo.

Y es que nueve años «es mucho tiempo». Ocurrió un 30 de marzo. Salió de su casa de Mieres por la tarde para tomar un café con un conocido. Nunca más regresó. «Desde el primer momento, nuestro pensamiento es que a nuestro padre le tuvo que pasar algo; tengo claro que no se hubiera ido voluntariamente porque nos quería mucho. Lo más duro es no saber qué pudo haber pasado, dónde está o si sufrió. Es un capítulo sin cerrar, intento hacer vida normal, pero lo tengo siempre en mi cabeza», confesaba una de las dos hijas de González.

Informe pendiente

La búsqueda se reinició en un caso que no cerró nunca; siempre hubo un sospechoso, ese conocido con quien fue a tomar el café. Y la parcela donde se buscó es donde se registró, por última vez, la señal de su teléfono móvil. Agustina González no quiere acusar a nadie, «no tengo prueba para ello». Pero sí que se muestra convencida de que a su padre «lo mataron», no sabe si de forma accidental de forma premeditada o por un mal golpe.

«Pero también es importante que la Policía cada día tenga más claro que la desaparición de mi padre no fue voluntaria», comentó. Ahora toca esperar y ser cautos «hasta que recibamos el informe de los investigadores, para saber si hay algún tipo de avance», dijo. A la familia le urge una resolución del caso. «A los diez años ya se le va a dar por muerto. Mi padre era una persona que conocía a mucha gente en Mieres».

González nació en Turón y trabajó en la mina hasta que se prejubiló. Luego, fue socio y administrador de la empresa Ambulancias Luis Ángel. «Esto es, para la familia, un capítulo sin cerrar. En mi caso, intento hacer vida normal, pero siempre tengo a mi padre en la cabeza. Pero quien peor lo está pasando es mi madre. Está fatal desde el minuto uno y no mejora. La desaparición le ha pasado factura físicamente».

«Es curioso porque tenía una vida familiar, casera, más tranquila con la edad, por eso no pudo ser voluntaria la desaparición», añadió Agustina. González desapareció después de tomar algo con quien ahora es el principal sospechoso. La investigación policial recoge que ambos se despidieron sin que su acompañante notara nada extraño en su comportamiento. A partir de ese momento, la familia no ha vuelto a tener noticias sobre su paradero. El empresario habría dejado toda la documentación personal en casa.

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