Las Cuencas retroceden a principios del siglo XX

Vecinos, en una de las calles céntricas de Langreo. /  J. C. ROMÁN
Vecinos, en una de las calles céntricas de Langreo. / J. C. ROMÁN

Las últimas cifras confirman la pérdida de 2.221 vecinos en ambas cuencas durante el último año La población del Nalón cae a los niveles de 1930 mientras la del Caudal se remonta hasta 1910, según el último censo

MARTA VARELA LANGREO / MIERES.

El retroceso demográfico de las comarcas mineras lleva años siendo tan imparable como preocupante. Los últimos datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) cifran la población global de las cuencas mineras en 135.667 vecinos, lo que supone una pérdida de 2.221 habitantes respecto a los datos del 2015.

La estadística pone de manifiesto también que la comarca del Nalón, que en el 2016 registró una sangría poblacional mayor que el Caudal, 1.152 vecinos frente a los 1.059 del Caudal. Y es que, actualmente, en el Nalón viven unas 72.857 personas, un censo cercano al que presentaba la comarca en 1930, cuando había tan sólo unos 2.500 vecinos más que ahora.

Más alarmantes son los datos del Caudal, donde en la actualidad solo viven 65.924 personas, 3.000 vecinos más que en 1910 pero lejos de los 87.623 vecinos que vivían en esta comarca en los años treinta, con el boom de la minería.

El desplome en el censo de esta comarca se acentúa en los municipios menores, como son Lena, Aller, Morcín y Riosa que superaban los 33.000 vecinos (cuando en Mieres solo habitaban 27.866) y en la actualidad estas zonas, más cercanas al mundo rural, atraen solo a 27.000 habitantes, muy cerca al censo que arroja el concejo cabecera de la comarca en 1910 y que en la actualidad se cifra en 38.962 vecinos.

La comarca del Nalón, en cambio, es la que más diferencias presenta entre el mundo rural, que sufre un fuerte despoblamiento, y el urbano. De hecho, los dos concejos con menor población de las comarcas mineras son Caso, con 1.500 vecinos, y Sobrescobio, con algo más de 800. En ambos, el flujo de vecinos hacia otros municipios comenzó en los primeros quince años del siglo XX y cada año se acentúa esta pérdida demográfica, salvo algunos años en los que la población se mantuvo. Y es que en Sobrescobio llegó haber censados hace unas décadas 1.900 vecinos mientras que en Caso se superaron los 5.000. A día de hoy, entre ambos no suman 2.500 residentes.

El sueño de los sesenta

Las comarcas mineras sueñan con acercarse a los datos poblacionales que registraron en los años 60, prácticamente en todos sus municipios se batían todos los récords demográficos. Y es que la continua pérdida de residentes hace que la cifra de habitantes de ambas comarcas, actualmente, sea de 138.781, casi los habitantes que se contabilizaban entonces en una sola cuenca en esa época donde el floreciente negocio del carbón atraía a miles de emigrantes a la comarca.

En el Caudal, había en esos años sesenta un total de 123.307 vecinos, frente a los 115.096 que lo hacían en la vecina cuenca del Nalón. Por supuesto, Mieres lideraba con 70.871 habitantes las cifras poblacionales, mientras que el municipio líder en el Nalón era Langreo, con casi 4.000 residentes menos.

La caída en la población de las cuencas es una de las principales preocupaciones de los distintos equipos de gobiernos municipales que llevan años diseñando políticas para frenar dicha la merma pero que, en principio, parece remontar la estadística deseada. Todos los concejos están reclamando políticas de empleo estable y vivienda asequible para sus vecinos para remontar las cifras.

Mientras esperan que sean atendidas las peticiones municipales, muchos empresarios han enfocado su actividad hacia el turismo y las nuevas tecnologías, pero el resultado tampoco se refleja en los censos.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos