«Me cuesta pensar que en España haya mejor sitio que Asturias para invertir»

Jorge Álvarez, ante el edificio que hoy se inaugurará. /  J. C. ROMÁN
Jorge Álvarez, ante el edificio que hoy se inaugurará. / J. C. ROMÁN

«Más que calidad, que en Lada tenemos la máxima, desde el punto de vista de Bayer la palabra que nos define es fiabilidad» Jorge Álvarez Director de la planta de Bayer en Asturias

DANIEL FERNÁNDEZ GIJÓN.

En Boston, en Sao Paulo, en Camberra, en Sebastopol, en Nairobi o en Bora Bora. Da igual qué punto del planeta elijamos: en todos ellos, los dolores de cabeza se curan con un producto asturiano que nace en Lada. En la planta langreana de Bayer se produce el 100% del ácido acetilsalicílico que el gigante farmacéutico emplea para su producto más emblemático, la aspirina. Al frente de la fábrica, que cuenta con una plantilla formada por cien trabajadores, está desde octubre de 2016 el doctor en Ingeniería Química Jorge Álvarez (Oviedo, 1969). La fábrica está mañana de estreno, con la inauguración de su nuevo edificio administrativo, y se prepara para acometer nuevas inversiones a corto y medio plazo para mejorar sus procesos de producción.

-¿Explíqueme cómo desde un sitio tan pequeño como Lada sale lo que quita el dolor de cabeza a millones de personas de todo el mundo?

-A principios de los años ochenta Bayer produce el componente activo de la Aspirina en muchos sitios y decide concentrar la producción. Y en ese momento se plantea que o bien cierra la planta que tiene en Alemania, o la de La Felguera. Se hace un estudio y el equipo decide que la planta que hay que cerrar es la de Alemania. ¿Por qué? Porque nuestros procesos eran más eficientes que los que habían desarrollado en Alemania. Eso lógicamente supone un apoyo total a esta planta y luego, las otras plantas que había por el mundo, que eran más pequeñas, fueron cayendo poco a poco hasta dejarnos a nosotros como los únicos productores de todo el ácido acetilsalicílico del mundo para Bayer.

«Bayer ve que el dinero que ha puesto en Lada ha dado sus frutos, hacemos bien el trabajo»

-El nuevo edificio, que hoy se inaugura, y que supuso una inversión de cuatro millones refrenda el compromiso de Bayer con Asturias.

-Cada año hay inversiones en esta planta con las que tratamos de mantener al día procesos productivos, principalmente en el proceso de la Aspirina, nuestro producto estrella. La idea es seguir invirtiendo en Lada para la mejora de la automatización del proceso, para conseguir un proceso cada vez más robusto que permita siempre asegurar la calidad de los productos y trabajar con seguridad. Teniendo ya como tenemos el cien por cien de la producción del ácido acetilsalicílico, estamos atentos para intentar fabricar otros productos que nos hagan llenar la capacidad de esas líneas.

-¿Como por ejemplo, el entabletado de la Aspirina?

-No, porque las líneas no están preparadas para eso. Es muy raro encontrar una fábrica que haga el principio activo y en entabletado. Las tecnologías son muy distintas. Hacer el producto final aquí no es viable.

-¿Es la calidad la principal bandera de Lada?

-Desde luego. Es la regla numero uno. Nosotros tenemos lo procesos muy bien desarrollados, y que hemos hecho en colaboración con la Universidad de Oviedo, que nos permite tener un proceso más robusto. Eso hace que nuestro ratio de calidad sea del cien por cien, es decir que hacemos toda la Aspirina bien y siempre a la primera. Y lo hacemos, además, a un coste razonable. Más que calidad, que tenemos la máxima, desde el punto de vista de Bayer la palabra que nos define es fiabilidad.

-La demanda de productos es muy estacional. ¿Cómo reaccionan a estas demandas?

-Nosotros estamos preparados para mandar a cualquier parte del mundo y que el producto llegue a tiempo. Sabemos reaccionar muy bien a las demandas, porque la demanda de aspirina no es la misma en Argentina en esta época, que en Europa. Somos muy rápidos reaccionando porque como conocemos tan bien el proceso que podemos pasar de inmediato de fabricar cristales más gruesos porque se se necesitan para una fórmula, que a cristales más finos porque se necesitan para otra. Todo eso hace que Bayer esté contento por cómo funcionamos en esta fábrica, que ve que el dinero que ha puesto Lada ha dado sus frutos porque hacemos bien el trabajo.

-Sin apenas minas en activo, sin apenas alternativa a la desindustrialización... ¿Es la industria de Bayer una superviviente en las cuencas?

-Podríamos decir que sí y resulta difícil explicar por qué. Sobre todo para una fábrica que nace en 1942 constituida por Duro Felguera y Explosivos Río Tinto y que nace al otro lado del Nalón, en Lada, porque en La Felguera la densidad industrial era tan grande que no había ya sitio. Hoy somos de las pocas fábricas que quedan aquí.

-La crisis catalana hizo que se hablara de la posibilidad de Bayer trasladara de Barcelona a Asturias su sede social.

-Fueron rumores y Bayer nunca comenta rumores. La empresa, como cualquiera otra, necesita una legislación estable y un sitio estable donde se respeten las normas para poder trabajar. Pero, insisto, todo fueron rumores.

-¿Por qué recomendaría invertir en Asturias?

-Las desventajas que puede tener Asturias, como la lejanía, la paliamos con la tradición y experiencia que tenemos con la industria y el conocimiento de buenos profesionales, además de la aceptación social a la industria. Hay que tener claro que la gran industria pesada no va a volver, por lo que debemos luchar por mantener lo que tenemos y ayudar a que sea mejor. La gran apuesta de Asturias creo que ha de ser los centros de servicios, donde trabaje mucha gente joven con grandes conocimientos de las tecnologías. Tenemos suficiente atractivo para captar ese tipo de empresas. Me cuesta pensar que en España haya sitio mejor para implantarse que en Asturias.

-¿Comparte la necesidad de alcanzar un pacto por la energía?

-En España la energía es cara y si la comparamos con Alemania hay una diferencia en precio muy considerable. En nuestro caso particular, el impacto de la energía no es muy grande, en nuestros costes supone un 20% cuando otras industrias supera el 40%, pero sí dificultades para competir con otros países donde la energía es más barata. En otros casos es un problema real que en España ya lleva muchos años y que, por una razón u otra, no hemos logrado resolver.

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