Escolares preparados ante cualquier imprevisto

El bombero Mauricio Bogomak, procedente del parque de Oviedo, enseña a la clase algunos movimientos para saber actuar en caso de emergencia. A la derecha, los niños de Primaria, acompañados de su profesora, siguieron atentamente las explicaciones ofrecidas. /  JUAN CARLOS ROMÁN
El bombero Mauricio Bogomak, procedente del parque de Oviedo, enseña a la clase algunos movimientos para saber actuar en caso de emergencia. A la derecha, los niños de Primaria, acompañados de su profesora, siguieron atentamente las explicaciones ofrecidas. / JUAN CARLOS ROMÁN

2017 cerró con diez víctimas mortales en los puestos de trabajo de la región, tres más que el año anterior El Instituto de Prevención de Riesgos Laborales busca sensibilizar a los niños en la existencia de peligros

A. FUENTE FIGAREDO.

Ante un aula llena de escolares, Mauricio Bogomak, bombero en el parque Oviedo y formador en Prevención en Riesgos Laborales, escoge a un voluntario y enseña a los chavales a actuar ante cualquier situación de emergencia. La clave, incide en el colegio público de Figaredo, son tres palabras: proteger, «tanto al herido como a nosotros mismos»; avisar, indicando a cualquier adulto para que llame al 112; y «socorrer» a la persona.

Se trata de una lección básica que ayer contó a los alumnos de Primaria y Secundaria de Figaredo para concienciarles, ya desde pequeños, en la necesidad de prevenir cualquier tipo de accidente, comenzando en el ámbito escolar, con el objetivo de mantener esta cultura, en un futuro, en el ámbito laboral. Así los explicó ayer la directora del Instituto Asturiano de Prevención de Riesgos Laborales, Miryam Hernández, en la presentación del Programa de Prevención de Riesgos Escolares (PRES). «Estamos poniendo mucho empeño en esta línea, en lograr una sensibilización preventiva, no una formación, con los más pequeños de la casa», dijo.

Es necesario, adquirir conciencia de la existencia de los riesgos. ¿Los hay en un aula? Al principio, los chavales decían que no. Pero Bogomak les puso en una situación común para hacerles ver que ésta puede desembocar en un perjuicio. Es el caso, por ejemplo, de una caída por las escaleras, un golpe en el pupitre o llevar la mochila llena de libros «y de mala manera». Este programa comenzó a desarrollarse el año pasado en veinte centro escolares y participaron 1.400 chavales de entre los cuatro años.

¿Y sobre los mayores? La directora del Instituto Asturiano informó de que se ha registrado un descenso generalizado en el número de accidentes laborales en Asturias durante el 2017, a pesar de que hubo más víctimas mortales respecto a 2016; hubo un total de diez fallecimientos en el puesto de trabajo, frente a los 7 del año anterior. Pero el índice de incidencia en esta materia ha mejorado con una reducción del 2,2%, con unos 10.500 accidentes contabilizados en el balance anual, según explicó Hernández.

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