«No existe el crimen perfecto»

Agentes de la Policía Nacional buscan en los contenedores de basura el arma homicida. /  J. C. R.
Agentes de la Policía Nacional buscan en los contenedores de basura el arma homicida. / J. C. R.

La familia de la víctima, que fue rematada en el suelo con un disparo en la cabeza, dice que el tiempo «genera desesperación» Se cumple un mes del asesinato a tiros del joven Iván Castro en La Felguera

ALEJANDRO FUENTE LA FELGUERA.

Pasaban las nueve de la noche y el garaje ubicado en la calle Ingeniero Fernández Casariego, en el número 10 de La Felguera, estaba cerrado a cal y canto. En el exterior, agentes uniformados custodiaban el acceso. Dentro, los investigadores se afanaban por recopilar y reconocer todo tipo de pruebas. Unas horas antes, en la tarde de ese 7 de diciembre del año pasado, una pareja que guarda su vehículo en este bajo entraba y se daba de bruces con el cuerpo tirado en el hormigón. Se trataba del joven Iván Castro Verdejo, de 31 años. Tenía un tiro en un costado y, según datos de la autopsia a los que tuvo acceso EL COMERCIO, fue rematado en suelo con un segundo disparo en la cabeza. De este hecho, que conmocionó a todo Langreo, se cumple un mes sin avances visibles en la investigación.

«La Policía Nacional lleva el asunto con total hermetismo y no nos cuenta nada», dice la familia del fallecido, originaria de Riaño. Más de treinta días sin novedades, pero el hermano mellizo de la víctima, Yonatan, no pierde la esperanza de que se encuentre al autor del homicidio. «No existe el crimen perfecto y caerá tarde o temprano», aseguró él.

Para la familia, este mes es «ya demasiado tiempo» sin tener novedades de la investigación del crimen. En ese día 7, y ante un nutrido grupo de curiosos agolpados a la puerta del garaje, se acercaron los primeros miembros de la familia. El primero en llegar, pasadas las diez y media de la noche, fue el hermano de Iván Castro. Del interior, salió un agente de paisano y le contó lo ocurrido. Acto seguido, se echaba las manos a la cabeza en señal de dolor y accedió al interior del recinto. Al rato, entraba la novia. Poco después lo que se escucharon fueron los gritos de dolor de los seres queridos de la víctima los que atravesaron el portón metálico del aparcamiento.

«Esta situación nos desespera, pero seguimos confiando en la labor de los investigadores», señaló ayer Yonatan Castro. El suceso no fue ajeno a la polémica. Al día siguiente del crimen, el 8 de diciembre, el delegado del Gobierno en Asturias, Gabino de Lorenzo, apuntó a un posible «ajuste de cuentas» vinculado a problemas de drogas como posible motivo del crimen.

«Fue un problema de este tipo, dicho con toda la cautela y teniendo en cuenta los antecedentes de la víctima...», afirmó entonces De Lorenzo, pese a reconocer a renglón seguido que no podía asegurar esa posibilidad de forma «definitiva».

Fueron unas palabras que provocaron un profundo malestar en la familia Castro Verdejo. Tanto su hermano mellizo como su madre, negaron esa posibilidad. «¿Un ajuste de cuentas? Todo eso es basura; Iván no estaba metido en malos rollos, no tenía problemas con las drogas, no tenía que dar respuestas a nadie y nunca estuvo metido en peleas con nadie. Era un luchador, que venció la batalla contra una dura enfermedad -padecía un linfoma de Hodgkin- y solo tenía ganas de vivir junto a su novia», relataba el hermano, según quien «estamos destrozados y solo queremos que encuentren pronto al responsable de este asesinato y saber por qué lo hizo». La familia defiende aún ahora que el fallecido era una persona muy querida y apreciada en Riaño, donde se crió y reside su madre.

Hipótesis

En la noche del trágico día 7, los agentes estuvieron tomando declaración a los allegados de la víctima y buscaron el arma homicida en los cubos de basura y alcantarillas sin éxito. «Nos dicen que están abiertas todas las posibilidades, que podría ser un conocido y que accediera con él al garaje o que estuviera ya dentro esperándolo. Ésta última es la hipótesis por la que yo me inclino», afirmó el mellizo. «Mi hermano tenía antecedentes policiales, sí. Fue por una pelea hace quince años con su novia. Nunca más volvió a suceder. De hecho, vivía con ella en La Felguera desde hace dos años», añadió.

El 10 de diciembre fue el funeral en Riaño. El párroco, Luis Traviesas, fue contundente en su homilía y criticó la «enfermedad» de una sociedad en la que «es tan fácil matar». En la parroquia, los vecinos afirman que conocían bien a la víctima. «Se rezó mucho para que pudiera vencer su enfermedad, para que tuviera fuerzas para luchar contra el cáncer», comentó Adrián Menéndez, ayudante en el templo. Según dijo, «fueron muchas las personas, la mayoría jóvenes, que acompañaron a la madre, hermano, novia y allegados de Iván. El hermano, me dio las gracias tras la misa».

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