Fallece en la calle y la tardanza en levantar el cadáver indigna a los vecinos

El cadáver de la vecina de Sama, tendido en la plaza. /  J. C. ROMÁN
El cadáver de la vecina de Sama, tendido en la plaza. / J. C. ROMÁN

Carmen, una vecina de la calle Severo Ochoa de Sama se desplomó en una plaza cercana a su casa y pasaron dos horas hasta que retiraron su cuerpo

MARTA VARELA LANGREO.

Un langreano localizaba ayer, en torno a las once y media de la mañana, a una de sus vecinas -Carmen- tendida en el suelo de la plaza Argentina Rubiera de Sama, a escasos veinte metros de su domicilio. A los pocos minutos del aviso, se desplazaron a la zona las fuerzas de seguridad y los servicios de emergencia que solo pudieron certificar su muerte, previsiblemente por causas naturales, aunque no se descarta que haya podido deberse a una caída accidental. Eso, lo confirmará ahora la autopsia que le practicarán al cadáver.

Su cuerpo quedó tendido en una zona por donde esta langreana pasaba a diario. Según sus vecinas, «siempre iba por esa zona a comprar, o si salía a dar un paseo, cruzaba por ahí como muchas de nosotras porque es una zona peatonal que nos lleva al centro de Sama». Junto a su cuerpo, estaba la compra que Carmen había realizado esa misma mañana. Las fuerzas de seguridad se apresuraron a taparon su cuerpo a la espera de que el juez decretase la orden para poder proceder al levantamiento del cadáver.

«Carmen era una vecina de las de toda la vida de la calle Severo Ochoa, tenía unos ochenta años y era muy querida», comentaban en corrillo sus vecinas. Por eso, fueron muchas las personas que se acercaron hasta la zona para conocer lo sucedido y esperar a que llegasen sus familiares para acompañarlos. A los pocos minutos, llegó su hija. Pero ese cariño de sus vecinos se fue convirtiendo a medida que pasaba el tiempo, y el cadáver de Carmen seguía allí tendido, en indignación. Pocos comprendían porqué su cuerpo continuaba tendido en el suelo después de una hora. La llegada del forense calmó los ánimos, pero pasaron los minutos y agentes de la Policía Nacional continuaron más tiempo custodiando la zona acordonada a la espera del juez.

Nadie sabía que hacer, el malestar se hizo extensivo a sus familiares directos. Su hija y una nieta presenciaron esta escena y escucharon los comentarios mientras estuvieron arropadas por el barrio hasta que finalmente el cadáver fue trasladado al Instituto anatómico forense para la autopsia. Las vecinas de Carmen no daban crédito a que «pasaron más de dos horas, es incomprensible porque es duro para todos pero mucho más para su familia», dijeron.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos