La familia de la menor que desapareció en Ciaño insiste en que fue secuestrada

Nerea J. J., de trece años y con una discapacidad intelectual según sus allegados, declaró ayer ante los agentes de la Policía Nacional

MARTA VARELA LANGREO.

¿Hubo secuestro? Esta es la incógnita que planea sobre la desaparición de Nerea J. J., de trece años, vecina de Langreo, que el pasado sábado desapareció de su casa y que no fue localizada hasta la madrugada del martes, tres días después. A última hora de la mañana de ayer, la menor acudía, acompañada de sus familiares directos, a prestar declaración ante los agentes del Cuerpo Nacional de Policía que están a cargo de la investigación de su desaparición. La menor, según la familia, tiene una «discapacidad intelectual», lo que puede distorsionar el relato de los hechos. Sus más allegados insisten en que les fue «arrebatada de la puerta de casa» y que, por eso, ya han presentado «una denuncia por secuestro».

El suceso conmocionó durante tres días a Langreo. Muchos se volcaron con la familia para buscar a una niña de trece años que, aseguraban, «está retenida contra su voluntad». Aun así, las primeras investigaciones de las fuerzas de seguridad apuntaban a la posibilidad de que la niña se hubiese ido por «voluntad propia».

Éste es uno de los aspectos que los investigadores de la comisaría de la Policía Nacional de Langreo-San Martín del Rey Aurelio deberán clarificar. Según ha podido conocer EL COMERCIO, la investigación está siendo lenta debido a la falta de colaboración de la familia de la joven en los primeros momentos. Fuentes consultadas aseguran que los allegados no informaron de la localización de Nerea en la estación del tren de Candás. La entrega de la menor se hizo mediante pastores evangélicos, sin intervención de los agentes.

Revisión médica

También hubo tiranteces cuando se les pidió que llevaran a la menor a realizar un informe médico para comprobar su estado físico, una vez estaba de regreso a casa.

Su familia no consideraba importante este reconocimiento, pese a que había difundido por redes sociales que había aparecido sana, pero con «golpes por el cuerpo», dando a entender que había estado retenida contra su voluntad por una «familia de Candás», mensaje que ayer había sido borrado. Finalmente, la niña se sometió a la revisión médica tras la insistencia de las fuerzas de seguridad.

Nerea J. de 13 años salió de su casa el sábado a las cinco de la tarde, con dos euros para ir al quiosco antes de acudir al culto. Nunca llegó a su destino. Su familia se muestra convencida de que la niña «fue engañada por otro joven que la llevó a una persona mayor de edad, de 22 años, que la tuvo retenida en Candás estos días». «Estamos que nos subimos por las paredes por las cosas que le han hecho. Nos la han destrozado», indicaba ayer su tía, Estrella Jiménez, quien añade que desde el principio sospecharon de esta familia y que gitanos «de peso» intermediaron para que fuese liberada. Relata que la familia que la tenía «nos mareó a todos».

Quieren descartar cualquier especulación y subrayan que «la niña no está en edad de casarse, nosotros no somos así». Por ello, piden a las fuerzas de seguridad «justicia» y que «paguen todos, desde la familia que la tenía retenida hasta los que ocultaron esta situación a la familia y la Policía».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos