Fernando Lastra alerta en el argayo de Caso que «la montaña se viene abajo»

Vista del argayo de Anzó que corta la AS-117. En la parte superior de la roca, los técnicos realizan mediciones. / JUAN CARLOS ROMÁN
Vista del argayo de Anzó que corta la AS-117. En la parte superior de la roca, los técnicos realizan mediciones. / JUAN CARLOS ROMÁN

El Principado, dispuesto a recurrir a voladuras con cien kilos de dinamita ante el grave riesgo de derrumbe. Los vecinos reciben al consejero con una protesta y cortan la carretera

ALEJANDRO FUENTE ANZÓ (SOBRESCOBIO).

El consejero de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente, Fernando Lastra, quiso ilustrar con palabras el reto geotécnico al que se enfrenta el Principado en Anzó, Sobrescobio. «No estamos ante un argayo, tenemos que decirle a los ciudadanos que tenemos que gestionar una montaña que se viene abajo». El responsable regional acudió -ayer por la tarde- al punto donde toneladas de rocas taponan la carretera AS-117, aislando a todo el concejo de Caso desde hace más de veinte días. «Esto es más complejo que un desprendimiento convencional de los muchos que estamos acostumbrados a tratar en Asturias; este problema va a requerir de actuaciones técnicos complejas». Ya lo adelantó por la mañana en la Junta General, una de las posibilidades que cogen peso para retirar la piedra que amenaza todavía con caer es mediante voladuras controladas.

El director general de Infraestructuras y Transportes, José María Pertierra -tras acercarse lo máximo posible al argayo-, detalló que sobre la mesa hay dos soluciones técnicas que se barajan «de forma paralela». Uno de ellas es esa voladura controlada, para la que se harían perforaciones en la roca a unos 50 metros de altura. «Estamos estudiando cómo colocar un carro perforador desde arriba». La segunda es utilizar una maquina especializada para taladrar la base de la roca y que es «muy potente». El problema para aplicar esta solución es la disponibilidad de esta herramienta, ya que hay solo dos en España, una en Madrid y otra en Barcelona; es por eso que gana peso usar la dinamita.

«Ya dijimos en su momento que no vamos a escatimar recursos ni dedicación, contamos con uno de los mayores expertos en explosivos de España que asesora los trabajos que se van a realizar», explicaba Lastra. Se trata del ingeniero de Minas Víctor Campa quien forma equipo con Cristóbal Lombardía; son ellos quienes apuestan por una voladura controlada de la piedra que amenaza con caer. «No hay solución que implique más seguridad; habría que hacer perforaciones en la parte superior retirar entre 200 y 300 metros cúbicos que, en principio, son los que amenazan con desprenderse. Pero todavía tenemos que hacer mediciones». Para esta labor, continuó, serán necesarios unos cien kilos de explosivos «que se usarán solo de una vez». Señaló que las máquinas que también quiere usar el Principado se pueden encontrar con un problema. «Este tipo de roca es muy dura, es inestable pero no despega fácilmente, no rompe», dijo.

Después quedará más trabajo que realizar, explicó. A esa primera retirada de material, habrá que proseguir con las labores de saneamiento del talud. Todo ello echa por tierra los plazos que se habían anunciado hace pocos días y que preveían reabrir la calzada en unas tres semanas. Por eso, el consejero evitó dar un calendario. Se limitó a señalar que las labores de retirada de la piedra darán comienzo lo antes posible, presumiblemente a lo largo de la próxima semana.

Mejorar el paso provisional

El consejero experimentó en sus carnes lo que los vecinos de Caso tienen que sufrir todos los días en sus desplazamientos. Tras visitar el argayo, se dirigió al Ayuntamiento donde mantuvo un encuentro con vecinos, empresarios y los alcaldes. La mejora de la pista provisional restringida para vehículos todoterreno fue una de las peticiones vecinales. Demandaron que se mejore esta alternativa para que pueda ser usada por los turismos hasta que se abra la AS-117.

Pero ahí no acabó la odisea del responsable regional. Los ánimos en el concejo están más que caldeados. Lastra tuvo un recibimiento entre gritos y silbidos. Estuvo en el interior de la Casa Consistorial hasta pasadas las ocho y media. Y, al salir, la comitiva regional se encontró con que los afectados querían bloquear la salida de Campo. Y así lo hicieron, en la rotonda que conecta la población con la AS-117 había un grupo que había cruzado coches para impedir la salida del consejero, quien esperaba una solución tomando un café. Al final, optó por salir del municipio por la única carretera alternativa, por la Collada de Arnicio hasta Infiesto, una calzada en muy mal estado. «Que sepa a lo que nos tenemos que enfrentar los vecinos, que si queremos entrar o salir a partir de las nueve de la noche tenemos que usar esa vía», dijo uno de los concentrados. .

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