Mucha fiesta, pero poco espíritu colaborador

Un grupo, con las bolsas de desperdicios que sacaron del río. / J. C. R.
Un grupo, con las bolsas de desperdicios que sacaron del río. / J. C. R.

MARTA VARELA POLA DE LAVIANA.

El pasado sábado día 19, cerca de 4.000 personas se agolpaban junto al río para disfrutar de un Descenso Folklórico del Nalón, en el que, este año, tomaron parte 54 embarcaciones. Mismo escenario, una semana después, y la estampa es completamente distinta. Una cuadrilla de treinta personas, los verdaderos 'gladiadores' de las bodas de oro del Descenso, participaron ayer en la tediosa pero agradecida labor de limpiar el tramo del río por el que descendieron las 54 originales embarcaciones. Una gran mayoría, además, eran repetidores.

Porque, a pesar del llamamiento que cada año hacen los organizadores de la fiesta para animar a participar en la sextaferia, la respuesta no deja de ser testimonial. La de ayer fue, de hecho, bastante similar a la del año pasado. Y eso pese a que los organizadores esperaban concitar un mayor número de voluntarios. Y es que, haciendo recuento, ni siquiera había una persona por embarcación.

Pese a ser pocos, el resultado de la cita, un año, fue excelente. Ambas márgenes del río Nalón, entre Puente de Arco y La Chalana, quedaron limpias y sin rastro de lo que fue la gran fiesta del pasado fin de semana en las comarcas mineras. Desde las nueve y media de la mañana, y divididos en pequeños grupos, los voluntarios se adentraron en el río para sacar del agua trozos de madera, algunos corchos, plásticos, restos de disfraces...

La sextaferia de la limpieza post-descenso folklórico es sin duda la asignatura pendiente. A pesar de ello, la Asociación de Amigos del Descenso Folklórico del Nalón no cesará en su empeño de concienciar a la gente de la necesidad de mantener limpio el río. Una tarea común que aún tiene que calar entre los participantes en la fiesta.

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