La lluvia deja La Flor sin jira ni procesión

Los fieles, con paraguas en mano, se protegen de la lluvia en la ermita de Nuestra Señora de la Flor, en Piedraceda. / FOTOS: JESÚS MANUEL PARDO
Los fieles, con paraguas en mano, se protegen de la lluvia en la ermita de Nuestra Señora de la Flor, en Piedraceda. / FOTOS: JESÚS MANUEL PARDO

Decenas de romeros acudieron al santuario de Piedraceda donde se celebró la tradicional misa seguida de la subasta del ramo

MARTA VARELA POLA DE LENA.

Los lenenses no pudieron disfrutar este año de su querida romería de La Flor. La incesante lluvia caída durante la noche del domingo ya predecía un prau encharcado, que no iba a permitir comer sobre la hierba en Piedraceda. El mal tiempo desanimó a muchos romeros que en las primeras horas ya optaron por no subir hasta la ermita. La mayoría, este año, optó por quedarse en casa con sus viandas y algunos se reunieron en bajos e incluso en algún establecimiento hostelero.

Desafiando a la mañanera lluvia con que se inició la jornada en el concejo, solo decenas de romeros acudieron al santuario para participar en la santa misa y en la posterior procesión. Pero las inclemencias meteorológicas ganaron la partida y finalmente tampoco pudieron salir al exterior del templo.

Esta situación, que no amainó con el paso de las horas, llevó a la comisión de fiestas a tomar una dolorosa decisión: no montar la barra del bar, como era habitual. Y es que ningún romero apuntó la posibilidad de que iba a quedarse a comer porque lo que en otras ediciones era un prau lleno de familias y grupos de amigos, ayer ofreció una imagen bien distinta, la de un espacio embarrado y lleno de charcos. Tampoco había el clásico ya bullicio de los niños que acuden a la cita y corretean por la ermita.

Ni la asociación de amas de casa pudo exponer a los participantes en su tradicional concurso de empanadas, uno de los grandes atractivos de esta fiesta lenense. Este año, tuvieron que resignarse celebrar el concurso en el local de la asociación, en Pola de Lena. Ni llegaron las cestas camperas para la romería. Al final de la mañana tan solo quedaba en el prau de La Flor el camión que esperaba a los socios de la cofradía para que recogiesen su bollo preñado y la correspondiente botella de vino. Junto a ellos, parte del amplio dispositivo de seguridad que cada edición acude a la ermita para evitar que ocurran incidentes durante la romería.

Pañuelos por paraguas

Más de cinco siglos de tradición de la Virgen de la Flor, que continuarán cerrando las fiestas de primavera de Lena en próximas ediciones. Devotos como Ana Suárez explicaron que «ya hacía unos años que no llovía y no se puede hacer nada, hemos oído misa y volvemos para Aller. Este año en vez de pañuelos, traemos paraguas», explicó tras la misa, que escuchó junto a otras romeras alleranas.

La festividad se celebra el segundo lunes de Pascua y cuenta con gran arraigo en las cuencas. Muchas familias llevan más de cuarenta años asistiendo a esta romería, que ha dado pie a numerosas historias que se recordaban ayer en el pórtico de la ermita, construida en dicho prau porque «la virgen lo eligió». Y es que, según los romeros, la ermita se iba a construir más cerca de La Pola. Entonces, los fieles amontonaron piedras y madera pero cuando fueron a trabajar el material estaba en este prau, donde ayer la virgen reinó entre la lluvia.

Temas

Lena

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos