«Mi madre me dijo que no fuera a clase. Me sorprendió, pero lo hace por justicia»

Iván Fernández, cuya madre protesta porque el joven no tiene transporte escolar desde casa. / J. M. Pardo

Un joven de Ronzón, en Lena, no ha comenzado sus estudios de la ESO por falta de transporte

Alejandro Fuente
ALEJANDRO FUENTEMieres

“Me sorprendió que mi madre me dijera que no iba a ir a clase, pero lo hace por lo que ella considera justo”. Iván Fernández es un chaval de quince años que vive con su familia en un pequeño núcleo a cuatro kilómetros de Pola de Lena, en Ronzón. El pasado miércoles tendría que haber comenzado cuarto de la ESO; pero un problema ha forzado una drástica decisión de los padres. “No tiene transporte escolar desde casa y, lo que es peor de todo, no nos ofrecen explicación alguna desde el Consorcio de Transportes”, explica la madre, María Victoria Rodríguez. El problema no es nuevo; ya el curso pasado tuvo que ir caminando hasta su centro, el IES Santa Cristina. “No faltó un solo día, daba igual que tuviera hasta décimas de fiebre. Pero ahora me han cabreado mucho y exijo un derecho que nos corresponde”.

La sorpresa fue mayúscula cuando un día antes del inicio del curso le dijo la taxista que da el servicio que dónde recogía al chaval. “¿Dónde va a ser? En nuestro domicilio; pero nos dijo que no podía, que era imposible por falta de tiempo. Ése fue al argumento dado el curso anterior y lo aceptamos, pero éste año ya no. Hay menos alumnos por lo que el transporte tiene que hacer menos rutas. Y desde el Consorcio se me aseguró que tendríamos servicio”.

María Victoria Rodríguez admite que se trata de una decisión drástica, pero que no ha tenido más remedio que adoptarla. “La educación es obligatoria y el transporte, un derecho”. Toda la vida, continuaba, la familia ha vivido en Ronzón. “Y queremos seguir residiendo aquí, en la zona rural. Por eso me indigna cuando los políticos dicen que hay que trabajar para evitar que los pueblos se queden vacíos, pero es que cuestiones como ésta son básicas para fijar población”.

La madre obliga a Iván a realizar todos los días los ejercicios que dan en clase; “la verdad es que tiene unos compañeros maravillosos que le están ayudando”. El joven espera que esta situación se arregle pronto “porque tengo muchas ganas de volver a estar con mis compañeros”. “La educación de mi hijo es sagrada, pero es que ya no podemos más”, declaraba María Victoria.

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