El Masgaín recupera la calma tras el regreso y la expulsión de los Vargas

Tranquilidad en el barrio de El Masgaín, en Pola de Lena. / ROMÁN

Los vecinos del barrio de Pola de Lena aseguran que la zona está tranquila ya que «llevamos unos días que no se les ve»

A. F. G. POLA DE LENA.

El tranquilo barrio de El Masgaín, en Pola de Lena, vivió el domingo por la tarde una auténtica batalla campal cuando unos cuarenta miembros de la familia Ferreduela iban en busca y captura, armados con palos y bastones, de los cuatro hombres que llevan el apellido Vargas. Tuvo que actuar la Policía Local y la Guardia Civil para calmar los ánimos; y se logró, pero el lunes había guardia de unas diez personas para comprobar que los Vargas ya no estaban.

Ayer, el barrio ya volvió a la calma aunque los vecinos tienen miedo de hablar. Apenas algún vecino salía de casa para tirar la basura y comentar lo sucedido. «Fue una locura, salió un montón de gente como de la nada. Cortaron hasta la carretera», dijo un residente. A pesar de la aparente calma, los vecinos están alerta. Aseguraron que todavía pasan vehículos a escasa velocidad, creyendo que son afines a los Ferreduela, para comprobar que sus enemigos ya no se encuentran en el lugar. Y puede que se hayan ido, expulsados por la presión del clan rival, pero en El Masgaín creen que «pueden regresar en cualquier momento y volver el enfrentamiento».

Para el clan de los Vargas la condena por la muerte de dos de los Ferreduela en Ujo hace siete años fue el destierro. Así lo marca la ley gitana. José Vargas sacó una pistola y disparó una pistola, tras una disputa en un área recreativa, alcanzando a David Ferreduela Gabarre, en la cabeza y el pecho, y provocándole la muerte, al igual que sucedió con Juan Ferreduela Barrul, a quien también hirió mortalmente en la cabeza. Tres componentes del clan, el autor de los disparos, su padre y su hermano fueron condenados a 125 años de prisión.

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