«No podemos dar uso a todo el patrimonio, pero sí mantenerlo»

Óscar Rodríguez Cavielles, en uno de los puentes del rico patrimonio industrial langreanoñ. / Juan Carlos Román

«Nuestras jornadas de patrimonio industrial persiguen que la gente se dé cuenta del tesoro que tiene y que pueda disfrutarlo»

Marta Varela
MARTA VARELALangreo

Es una de las caras más conocidas del Ecomuseo del Valle minero de Samuño. En él ejerce de guía desde su apertura, en 2013. Este joven langreano y licenciado en Geografía tiene una pasión confesable, el patrimonio industrial y, en especial, el asturiano. Esta pasión le ha lleva a colaborar en cualquier iniciativa vinculado con el tema, a escribir el libro ‘El paisaje minero del valle de Samuño’ y, ahora, a participar en la comisión científica organizadora de las II Jornadas de patrimonio histórico industrial que se están desarrollando, desde junio hasta este mes de septiembre, en seis municipios asturianos. Entre ellos, en Mieres, Langreo y Laviana. ¿El objetivo? Concienciar a la ciudadanía del valor de la herencia de su pasado industrial y de las posibilidades socioeconómicas de su conservación y reutilización.

En contexto

–¿Son necesarias una jornadas para poner en valor nuestro patrimonio?

–No sólo son necesarias, son imprescindibles. Estamos en un momento en el que el patrimonio histórico industrial está en una época de incertidumbre. Se están cerrando pozos mineros, fábricas y nos encontramos con restos, materiales o edificios que debemos conservar. Hay que sensibilizar a la gente, no sólo son actividades para expertos, debemos implicar a nuestra gente. Por ello, hemos diseñado rutas, para que salgan de sus casas y conozcan tanto lo que tiene cerca de sus casas como lo que hay en otros municipios. Además, en esta segunda edición hemos realizado un esfuerzo y planificado actividades en verano para abrirlo a los turistas y conocer esta parte de Asturias que es sin duda la más desconocida.

–¿El ciudadano de a pie es consciente de este patrimonio?

–Los menos conscientes somos los que lo vivimos, los que estamos en el territorio y que lo vemos cada día. Para muchos son todavía espacios de trabajo y, a veces, de pena. Nos cuesta reconocerlo, tienen que venir de fuera para alabar lo que es nuestro. La gente que ve ese patrimonio industrial a diario, lo valora menos porque siempre está ahí. Existen casos como el del valle de Turón y el del valle langreano de Samuño en el que son los propios vecinos los que están más implicados en su cuidado, y los que siempre están dispuestos a recuperar y a luchar por su patrimonio. Nuestras jornadas persigue precisamente eso, que la gente se dé cuenta del tesoro que tiene y que pueda disfrutarlo.

–¿Y nuestros políticos están implicados en esta defensa?

–Cuando hay un movimiento vecinal fuerte, tienden a hacerles caso. De ahí, la importancia de que la gente se implique y reclame que su patrimonio sea conservado. Los ayuntamientos comienzan a implicarse realmente en materia patrimonial, en las primeras jornadas había tres. Eran Langreo, Mieres y Oviedo. Y en esta edición se les han sumado Laviana, Castrillón y Gijón. Algunos, este año, no pudieron participar pero ya han manifestado su interés por involucrarse en la siguiente edición.

–¿Es el turismo importante para el patrimonio?

–El turismo no va a ser el sustituto de la antigua actividad minera o industrial de Asturias. Es complicado que genere el mismo empleo, pero hay que vivir con él e intentar darles oportunidades para que vengan a nuestro territorio. Conocer el patrimonio histórico industrial es un reclamo importante.

–¿Hay en Asturias verdaderos especialistas en patrimonio?

–Sí. Hay gente muy preparada, que lleva muchos años trabajando en ello y que son apasionados de este trabajo. Hay una base de personas trabajando en el tema que supera a gran parte de las regiones españolas e incluso a países europeos. Participar en las jornadas de forma desinteresada, somos un referente en potencial humano muy grande, en cuanto a protección de patrimonio, su difusión, estudios ... Incluso en asociaciones como la Santa Bárbara, están muy involucradas. Y esto nos lleva a diseñar, para octubre, un encuentro de entidades interesadas en nuestro patrimonio, para ver la forma de colaborar. Probablemente se hará en Laviana el día 21.

–¿Del rico patrimonio del Nalón, qué podemos destacar?

–Los Bienes de Interés Cultural (BIC) como el pozo San Luis y Sotón son una belleza, sin olvidarnos de Valnalón. Hay un lugar que a mí me duele más que es el valle del Candín, con los pozos Mosquitera prácticamente abandonados. Es una zona en riesgo de desaparecer. No podemos dar un uso a todo nuestro patrimonio pero si mantenerlo, aunque sea como ruina.

–¿Debemos seguir un modelo?

–No es necesario, contamos con una identidad propia que ya es un referente. Hay cuencas que nos llevan años de trabajo y podemos adecuar sus experiencias, pero no copiarlas al cien por cien.

–¿Son entonces imprescindibles unas terceras jornadas sobre nuestro patrimonio?

–No hay duda, por eso con las últimas citas de las segundas ya nos hemos puesto a trabajar en unas terceras. Buscamos nuevos aspectos a incorporar como podría ser reivindicar el papel de la mujer e incidir más en involucrar a los escolares, principalmente, de Secundario, aunque podríamos atrevernos en Primaria. La labor de conservar nuestro patrimonio, es de todos y de todas las edades.

Fotos

Vídeos