Repiten el juicio por un presunto acoso sexual en un bar de La Felguera

Concentración en apoyo a la vícitma del acoso sexual. / J. C. ROMÁN
Concentración en apoyo a la vícitma del acoso sexual. / J. C. ROMÁN

En mayo, la sentencia de la vista oral condenaba a N. C. D. G. como autor de este delito y el juez le imponía entonces una multa de 3.000 euros

MARTA VARELA LANGREO.

Cinco horas para revivir un segundo juicio por un presunto acoso sexual en el ámbito del trabajo. Esto es lo que tuvo que vivir ayer I. A. V., una camarera felguerina que en 2015 -según denunció- sufrió acoso sexual durante casi nueve meses en el bar que trabajaba. El presunto acosador, el gerente del local, que responde a las iniciales de N. C. D. G. Por estos hechos, el acusado fue juzgado y condenado por un delito de acoso sexual pero la Audiencia mandó repetir el juicio, con otro magistrado, al entender que no se dejó presentar a la defensa una prueba pericial.

A primera hora de la mañana, más de un centenar de personas se convocaron a la entrada del juzgado para mostrar su apoyo a I. A. V. quien aseguró que «lleva tres años de lucha». La nueva vista, celebrada en el Juzgado de lo Penal de Langreo, volvió a contar con el testimonio de psiquiatras y psicólogos, llamados por ambas partes. También de seis testigos.

Además de la nueva prueba pericial exigida por la defensa del presunto agresor, también se presentó un informe psicológico privado. Lo que no aceptó la jueza de esta segunda vista fueron algunas pruebas que la defensa intentó mostrar en el juicio. Así, la mañana para la víctima se desarrolló siguiendo el guión del primer juicio. La Fiscalía mantuvo como probado que el acusado, realizaba repetidos comentarios sobre «lo guapa que iba a trabajar» o que «estaba más bonita cuando se maquillaba». Incluso, según la víctima, llegó a decirle que «aunque los dos tenían pareja para echar un polvo con él no hacía falta tanta cosa». Fue después de que la trabajadora del local no consintiera los roces, tocamientos e intentos de besarla. Lo que apoyaron dos testigos de la acusación particular, dos clientes habituales del establecimiento -y que por segunda vez explicaron- fue que apreciaron movimientos del acusado para «rozarse» con la víctima, así como «agarrones por la cintura» y comentarios «machista», consideraron, hacia la trabajadora.

La causa quedó vista para sentencia, por segunda vez. La primera fue emitida el pasado 22 de mayo condenaba a N. C. D. G. por un delito de acoso sexual y al pago de una multa de 3.000 euros y de una indemnización de 6.000. En esta ocasión, la defensa volvió a solicitar la libre absolución del acusado o, en su defecto, una falta de vejaciones que ya está despenalizada (no existe). Tras alegar que la nómina del acusado ha disminuido, pidió que, si hay multa, sea de tres euros diarios. Mientras, la Fiscalía solicitó seis euros de multa al día durante dos años por un delito de abuso sexual continuado y acoso sexual, junto a una indemnización de 3.000 euros. La defensa pidió además que el acusado no pueda acercarse a la víctima a menos de 500 metros durante dos años.

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