La retirada de los escombros del argayo que aísla Caso comenzará esta semana

Estado actual del argayo en Anzó, con la malla de protección ya instalada. /  JUAN CARLOS ROMÁN
Estado actual del argayo en Anzó, con la malla de protección ya instalada. / JUAN CARLOS ROMÁN

El alcalde confía en que esta actuación se pueda llevar a cabo para así «recuperar la normalidad», rota el 22 de marzo

ALEJANDRO FUENTE ANZÓ (SOBRESCOBIO).

Los operarios de la empresa encargada de afianzar el talud de roca en Anzó, en Sobrescobio, ultiman las labores para asegurar la malla metálica de protección. Es el paso previo para iniciar esta misma semana los trabajos se retirada del escombro del argayo que tapona la carretera AS-117 y que dejó aislado a todo el concejo de Caso. El alcalde de este municipio, Miguel Ángel Fernández Iglesias, confirmó ayer que, si todo va según lo previsto y no surgen nuevos contratiempos, esta labor podría iniciarse mañana mismo. «Esperemos que esta fase se pueda desarrollar y podamos los vecinos afectados recuperar la normalidad tras tanto tiempo de problemas», dijo.

Y es que esa tranquilidad en el corredor del Nalón se vio rota con el desprendimiento de toda una montaña de piedra; fue hace casi ya dos meses, en la mañana del 22 de marzo, cuando la roca colapsó y cambió el ritmo de vida de los 1.500 vecinos de Caso, afectando a sus quehaceres diarios ante la imposibilidad de acudir a sus puestos de trabajo, al hospital, a hacer compras o a los colegios, en el caso de los chavales. Solo quedaba utilizar la carretera de Infiesto por la Collada de Arnicio, que se encuentra en muy mal estado y, por entonces, cubierta de nieve.

Este problema tuvo solución en forma de paso alternativo provisional para sortear el argayo que el 9 de abril se abría al tráfico, pero solo para vehículos todoterreno autorizados. Se pudo crear una suerte de puente entre los dos puntos: los afectados usaban sus coches para dejarlos estacionados a un lado del desprendimiento. Seguidamente, cogían el taxi adaptado para el camino o se subían a los coches de sus vecinos que sí podían transita. Ya en el otro lado, reanudaban su trayecto en otro turismo. Después, ya se abrió a todo tipo de turismos ligeros de menos de 3.500 kilos de tara. No así para los camiones, que tienen que seguir circulando por la carretera de Infiesto.

Se prevé que los trabajos para dejar limpia la zona se prolonguen siete días

No hay plazo previsto de lo que puede durar la retirada de todo el escombro que hay sobre la calzada, el que cayó y el que se llevó con camiones desde la escombrera de La Matona para poder elevar una plataforma con la que llegar a la parte alta del talud. No obstante, las primeros cálculos estiman que podría culminarse esta fase en una semana. Cuando se retire completamente la plataforma y el talud quede estabilizado, técnicos del Gobierno del Principado evaluarán los daños de la carretera para proceder a su reparación.

Es muy probable que sea necesario reponer el firme, los sistemas de contención y señalización y reparar la escollera que sostiene la vía por el margen derecho. La apertura al tráfico se realizará cuando haya suficientes garantías de seguridad.

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