«'El rizosín'», el joven de Langreo que perdía la vida en un accidente de moto «era un buen guaje», dicen sus amigos

Igor Navarrete, en uno de sus paseos en moto por las cuencas.
Igor Navarrete, en uno de sus paseos en moto por las cuencas.

Igor Navarrete Gómez, de 35 años, falleció el sábado cuando circulaba en su motocicleta por la AS-117, a la altura de las compuertas del pantano de Tanes

M. V. LANGREO.

El joven Igor Navarrete Gómez, de 35 años, perdía la vida en la tarde del pasado sábado cuando circulaba en su motocicleta por la AS-117, a la altura de las compuertas del pantano de Tanes. Por circunstancias que se están investigando, perdió el control de su moto saliéndose de la carretera y precipitándose detrás del guardarrail, cayendo varios metros por un terraplén en el que encontró la muerte. Todo parece indicar que el fallecimiento se produjo en el acto, en torno a las siete y cuarto de la tarde.

Su muerte consternó en pocos minutos a todo el valle del Nalón. El joven era natural de Sotrondio y vivía con su pareja en Riaño, Langreo. Además de amante de las motos, era asiduo a las carreras de montaña en bicicleta (enduro), y muy amante y defensor de los animales. Pero sus amigos recordaban ayer su «eterna sonrisa y sus ganas de ayudar». Pocos recuerdan al 'Rizosito', como le llamaban algunos de sus amigos, «de mal humor, porque le encantaba disfrutar de su familia y amigos. Siempre estaba de buen humor».

Fue un sábado extraño para los motoristas del valle, por la mañana acudían a una emocionante boda en el Ayuntamiento de Langreo donde las motos rugían de alegría. Algunas de estas máquinas dejaron de sonar por la tarde, al conocer la muerte un amigo y un gran aficionado a este deporte. Aunque al principio, como reconocieron algunos, «no nos lo podíamos creer, pudo ser un accidente sin más. Algunos subieron enseguida para Tanes y ya nos confirmaron el fatal desenlace». Iba acompañado de un grupo de amigos, haciendo un trayecto que conocía bien, pero ninguno pudo explicarse el accidente, y cómo fue a caer al terraplén.

Ráfagas al cielo

El cuerpo de Navarrete fue velado a partir del mediodía de ayer en el tanatorio de Langreo. Hasta allí se acercaron sus familiares y muchos amigos que arroparon a sus padres y a su compañera durante toda la jornada. Todos se mostraron especialmente preocupados por su pareja, que compartía con él sus aficiones, en especial, la moto. Junto a ella recordaban que «se nos fue en moto, disfrutando de ella».

Tampoco cesaron de llegar mensajes de consternación y de ánimo para la familia desde los distintos clubs moteros y de enduro de toda España. Sus amigos explicaron que «sabíamos que todos los que lo conocen lo querían pero estamos sobrepasados con las muestras de cariño que recibidos nosotros y su familia». A las cinco y media de la tarde de hoy el cadáver de este joven vecino será conducido desde la capilla ardiente langreana al tanatorio de La Florida donde será incinerado. Como decían ayer sus amigos, que esperan acompañarlo hasta el final, «Ráfagas al cielo».

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