Sello de calidad para el hospital del Nalón

La Joint Commission International acredita «su atención segura» por cuarta vez consecutiva | La entidad americanaha analizado 1.200 aspectos. Entre ellos, los quirófanos, la tecnología, la administración de los fármacos y la comida

Sello de calidad para el hospital del Nalón
El personal del Hospital Valle del Nalón, al recibir su cuarta creditación de manos de la Joint Commission International. / Principado de Asturias
ALEJANDRO L. JAMBRINA

El Hospital Valle del Nalón ha vuelto a ser reconocido por la Joint Commission International (JCI). La organización estadounidense acredita por cuarta vez consecutiva su compromiso, implicación y exigencia con ofrecer una atención sanitaria segura y de calidad. El centro tiene el privilegio de ser uno de los dos hospitales públicos españoles que ha recibido esta certificación y el único de Asturias. Un logro que se ha conseguido gracias al «trabajo intenso y desinteresado realizado por parte de los profesionales, que son el motor para obtener un sello de este tipo», celebra el consejero de Sanidad, Francisco del Busto.

Lograr este reconocimiento supone un alto nivel de exigencia por parte de los centros sanitarios. En concreto, el Valle del Nalón ha tenido que superar un duro análisis realizado por parte de tres inspectores internacionales de la agencia, que evaluaron un total de 1.200 aspectos y verificaron que cumplían los estándares de calidad exigidos. Desde la seguridad de los pacientes y los facultativos hasta los protocolos de organización que se siguen en el propio hospital. Para ello, se realizaron diversas entrevistas a profesionales y usuarios. El director de Atención Sanitaria y Salud Pública del área sanitaria VIII, Juan Saavedra Miján, explica las condiciones que el Valle del Nalón ha cumplido para ser merecedor de esta distinción, que son «fundamentalmente condiciones de seguridad, relacionadas con los pacientes, los trabajadores y las instalaciones. Nos exigen que realicemos una identificación inequívoca del paciente mediante su número de historia, su nombre y su fecha de nacimiento. También se fijan exhaustivamente en elementos como la aplicación de medicaciones, los procesos organizativos o que los quirófanos tengan las garantías de seguridad necesarias y un equipo tecnológico eficiente», detalla.

Todas estas indicaciones pueden parecer sencillas y de obligado cumplimiento en cualquier centro sanitario, pero son aspectos que el centro considera que es bueno vigilar periódicamente. Además, son muchos más los elementos que se analizan por parte de la JCI. «Se fijan hasta dónde has comprado los ordenadores o si las puertas cierran correctamente». Aparte de los elementos que competen a la seguridad, la agencia también evalúa la organización del centro. «Todo tiene que estar programado y seguir unos protocolos. No puedes dejar nada a la improvisación, cualquier actividad tiene que tener un responsable correspondiente y una evaluación periódica. Esto incluye todas las actividades, como la distribución de comidas, el mantenimiento o los quirófanos. Todo tiene que estar comprobado y verificado varias veces. Además, estos protocolos son muy exigentes y deben de estar registrados por escritos y detallados para que el trabajador se los conozca de memoria», concreta el director de atención sanitaria.

Ante una emergencia

El último de los factores que se valora desde la JCI es la planificación y adecuación de las instalaciones sanitarias. Según detalla Saavedra, «este es uno de los elementos más importantes, no solo por repercutir directamente en pacientes y facultativos, sino por la exigencia y la dificultad de su cumplimiento. Es totalmente obligatorio que se tengan planificados unos protocolos de actuación ante las emergencias internas y externas, planes de evacuación, planes de catástrofes exteriores, cómo realizar la llegada de los heridos, o elementos más banales como la protección frente a las caídas en el interior de los pasillos o la política de compras y almacenamiento de todo el material».

Vista aérea del centro, que atiende a la población del área sanitaria VIII.
Vista aérea del centro, que atiende a la población del área sanitaria VIII. / JUAN CARLOS ROMÁN

Para Saavedra, «la clave del éxito ha sido la implicación de todos, desde los cirujanos hasta el pinche de cocina, todos hemos estado implicados mucho tiempo en mejorar y adecuarnos a los parámetros que el JCI exigía. Los trabajadores son el motor del hospital». El centro cuenta con una plantilla de 959 trabajadores y 250 camas.

El cuidado cumplimiento de éstos, y muchos más elementos evaluados, ha permitido que el Valle del Nalón se ratifique como un hospital que, según la propia JCI, «entra dentro del selecto grupo de centros a escala mundial que están totalmente centrados en el paciente y en ofrecer buenos servicios, coordinan procesos eficientes para los cuidados sanitarios y minimizan los riesgos para el propio hospital y el medio ambiente, todo ello gracias a un personal actualizado en conocimiento y habilidades y que utilizan guías para mejorar continuamente la seguridad y la calidad de los cuidados sanitarios»

Un proyecto común

El principal beneficio que conlleva un reconocimiento como éste es «el prestigio y la probada calidad que proyectamos a escala mundial», indica Saavedra. Pero lo cierto es que también conlleva ventajas para los pacientes y los facultativos profesionales como para la organización sanitaria. Los usuarios se beneficiarán de todas estas características con las que cuenta el centro, además de «tener garantías respecto a sus derechos, la calidad de los procesos y la seguridad».

En el ámbito profesional, ha servido para continuar promoviendo la implicación de todos los trabajadores en la mejora continuada, al tiempo que aumenta su prestigio. «A todos nos afecta que necesitamos una filosofía de trabajo asumida por todo el personal, que es la que te lleva a esa acreditación». Y en relación a la organización sanitaria, «reconocemos el deseo de mejorar la calidad, potenciar la coordinación, la integración y la continuidad asistencial, y de avanzar en el desarrollo de un proyecto común».

«Nada de relajarse»

La Joint Commission International es una agencia de certificación estadounidense y la organización con más experiencia de acreditación sanitaria. Desde hace más de cincuenta años se dedica a la mejora de la calidad y la seguridad de instituciones sanitarias en todo el mundo. «Los profesionales de la atención de salud de todo el mundo comparten un objetivo común: la atención segura y de alta calidad para cada paciente y en todo momento. Implementar procesos probados y coherentes es fundamental para el esfuerzo con vistas a alcanzar esta meta. Los estándares de la JCI definen estas metas, expectativas de desempeño, estructuras y funciones», sostiene la presidenta de la agencia, Paula Wilson.

La JCI lleva ofreciendo desde 1994 acreditación y certificación internacionales, servicios de consultoría, publicaciones y programas educativos, además de trabajar y colaborar con organizaciones de atención de salud internacionales, organismos de salud pública y ministerios de salud en más de cien países.

El hospital ya ha marcado en el calendario la próxima fecha en la que la JCI les vuelva a evaluar para poder ratificar por quinta vez consecutiva su buen hacer profesional. «A partir de ahora nada de relajarse, a seguir trabajando y mejorando un poco más cada día. La calidad es hacer lo que hay que hacer y de la forma más eficiente posible», concluye Saavedra.

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