Sentida despedida al exconcejal del PP langreano Jesús Linera Grana

Sus allegados, en el momento en el que el féretro es trasladado al interior de la iglesia parroquial de La Felguera. / JUAN CARLOS ROMÁN
Sus allegados, en el momento en el que el féretro es trasladado al interior de la iglesia parroquial de La Felguera. / JUAN CARLOS ROMÁN

Exedil también en Allande, militaba en Foro y era suegro del diputado Pedro Leal. Llevaba años alejado de la primera línea política

M. VARELA LANGREO.

El Pleno de Langreo comenzaba ayer guardando un minuto de silencio por el fallecimiento del ex concejal Jesús Linera Grana, que ayer fue despedido por muchos de sus vecinos y una amplia representación de la política asturiana. Linera comenzó su carrera política en Alianza Popular hasta que, con la llegada de la democracia, se integró en el PP, partido por el que fue concejal en Langreo de 1983 a 1987. Con posterioridad, fue edil en Allande, de 2007 a 2011, concejo del que era natural su familia, también por el PP. En esta formación política también ejerció como gerente en Oviedo de 1997 a 2008.

Tenía mucha fe en la política y era frecuente escucharle que «todo se puede arreglar dialogando». Con la creación de Foro, decidió apostar por el partido de Francisco Álvarez Cascos. Dejó el PP y se integró, junto con su mujer y su hija, en Foro Asturias, precisamente el mismo en el que su yerno, Pedro Leal Llaneza, ejerce como diputado regional, y que ayer aseguraba que, «como muchos, estoy en política gracias a sus consejos y enseñanzas».

Muestra del carácter conciliador de Linera es que en el tanatorio coincidieron el senador, Ovidio Sánchez, del PP, y el secretario general de Foro, Francisco Alvarez-Cascos, siendo este último quien extendió la mano a Sánchez, que aceptó el ofrecimiento, algo que hubiese congratulado a Linera, según comentaron sus conocidos. En esta línea, el alcalde de Allande, José Antonio Mesa, recordaba que «Jesús cambió la forma de llevar las relaciones políticas en Allande; nos hizo a hablar. Siempre estaba preocupado por que hubiese buenas relaciones fuera de las ideas políticas». Su carácter fue destacado por los vecinos que ayer acudieron al funeral en la iglesia parroquial de La Felguera. «Lo primero éramos los amigos y todos sabíamos que su teléfono estaba abierto a cualquier hora y que ante cualquier problema hacía lo imposible para solucionarlo sin importarle sus ideas».

La marcha de Linera deja en Langreo una huella imborrable, siguiendo la línea de sus padres, que regentaron el restaurante Royal en La Felguera.

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