«Estamos totalmente abandonados»

Camiones, en el argayo de Anzó, trabajando en la construcción de una plataforma para subir la excavadora a la parte alta de la roca, a cincuenta metros. /  JESÚS MANUEL PARDO
Camiones, en el argayo de Anzó, trabajando en la construcción de una plataforma para subir la excavadora a la parte alta de la roca, a cincuenta metros. / JESÚS MANUEL PARDO

«Desde el viernes estamos sin señal. Es un cachondeo y estoy harto de llamar al Gobierno regional para solucionar las averías», se queja el regidor

A. FUENTE ANZÓ (SOBRESCOBIO).

Miguel Ángel Fernández Iglesias estalló ayer. «Los vecinos de la zona rural no contamos con los mismos servicios que los del ámbito urbano; siento que nos encontramos totalmente abandonados», decía el alcalde de Caso. Con un enfado más que evidente, daba cuenta de las pocas novedades con los trabajos en el argayo de Anzó, un desprendimiento de roca que incomunica al concejo por la carretera regional AS-117 en Sobrescobio desde hace más de una semana. «Siguen llevando escombro para llegar a la parta alta de la pared y comenzar con el saneamiento», indicaba.

A este problema se suma también otro que resulta ya ser cíclico en Caso. «Desde el viernes por la tarde estamos sin televisión; esto ya es un cachondeo para los vecinos. Se creen que somos tontos», se lamentaba Fernández Iglesias. «Ya estoy harto de llamar al Principado para que se solucionen las constantes averías. Ya he pedido una reunión para que se aborde esta situación, pues estamos cada poco sin servicio, y decir a los responsables de la empresa que son unos inútiles. Esto no pasa en otros lugares de la región».

El regidor dijo que los casinos «sí que somos solidarios con el resto de Asturias, tenemos que soportar restricciones para que el agua de nuestro pantano llegue con la máxima calidad a los grifos, pero nadie se acuerda de nosotros», añadía.

La desesperación entre los vecinos va en aumento, apunta el alcalde. Los trabajos de saneamiento de la pared en Anzó, para evitar nuevos derrumbes sobre la calzada, no han comenzado porque no se ha llegado a la cima. La excavadora cuenta un brazo taladrador que llega a los treinta metros, pero la parte más alta de la roca está a casi cincuenta. ¿Cómo se va a llegar? Con la construcción de una plataforma de tierra sobre la que se subirá la excavadora.

Ayer continuaba el constante tránsito de camiones -se ha contratado una flota de diecisiete- para transportar escombro desde La Matona (una antigua explotación minera de Hunosa) y el argayo de Anzó.

En un mes, «si todo va bien»

Al principio, se usó la roca desprendida y hasta el material que se pudo recuperar del río, pero no había suficiente. Ya se han movido más de 2.000 metros cúbicos de tierra para esta labor. Operarios de la obra esperan abrir la carretera en un plazo de un mes, «si todo va bien».

Esta semana, un grupo de geólogos de la Universidad de Oviedo ya advertía de que el saneamiento de la roca, previo a la retirada del argayo de la carretera, requería de una atención especial y de una labor en profundidad para evitar nuevos desprendimientos y garantizar la seguridad en el trayecto.

La preocupación llega también con lo servicios sanitarios. Caso tiene conexión con Infiesto por la carretera de la Collada de Arnicio, que se encuentra en muy mal estado. Por eso, desde el Principado se ha fijado la prioridad de usar el helicóptero medicalizado del Servicio de Emergencias en una situación grave. También se cuenta con una ambulancia -con tracción a las cuatro ruedas- en caso de no ser posible una evacuación por aire por el mal tiempo. El servicio de Bomberos también se ha visto reforzado.

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