Triman paraliza sus dos fábricas y envía a la plantilla para casa

Exterior de la factoría Triman en Vega de Arriba. / J. M. PARDO
Exterior de la factoría Triman en Vega de Arriba. / J. M. PARDO

Son treinta empleados. La familia propietaria tiene dos meses para buscar un acuerdo con los bancos y negocia con un posible inversor guipuzcoano

MARTA VARELA MIERES.

Los treinta empleados de la empresa Triman Minerals, que se dedica a producir maquinaria de cantera en Mieres, se enfrentan a un futuro incierto que podrían no conocer hasta dentro de dos meses. Es el plazo que se marca la dirección de la empresa, en manos de una familia pamplonesa. Triman Minerals, que tiene dos factorías en Mieres, envió ayer a la totalidad de la plantilla (hay 20 trabajadores en Vega de Arriba y otros diez en Loredo), para casa y cesó la actividad en ambas factorías. Está pendiente de firmar un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) para así dejar de generar deuda con sus empleados. De esta forma, los trabajadores podrían cobrar el desempleo sin perder antigüedad, señalaron los trabajadores, según quienes, Triman les adeuda, en el mejor de los casos, dos nóminas y, en otros, hasta cinco meses de sueldo.

Según las fuentes consultadas por este periódico, la intención de la dirección de la empresas es entrar en un preconcurso de acreedores de continuidad que permita negociar durante dos meses con acreedores y futuros inversores, intentando poner en marcha las fábricas previsiblemente para el próximo mes de julio. Si estas conversaciones no fructifican, el ajuste de plantilla será definitivo con un ERE de extinción.

La difícil situación de la empresa no era desconocida para los trabajadores, aunque en el caso de al factoría de Vega de Arriba, comentaron que les resulta incomprensible ya que «tenemos piezas terminadas y listas para su venta pero el alto precio que están exigiendo ahuyenta incluso a compradores habituales».

Sin teléfono ni luz

Un grupo de trabajadores de Triman Minerals indicaron que parece que la empresa no tiene liquidez, ya que hace días que se les cortó el teléfono y ayer mismo el suministro eléctrico. Según explicaron, el propietario les comunicó que la situación de la empresa se agravó después que no se materializaron dos contratos, uno con Abu Dhabi, en Emiratos Árabes, superior a los 400.000 euros y otros en Argelia por un importe de 1,7 euros, en los que la dirección tenía puestas todas las esperanzas para reflotar la empresa. No obstante, los operarios confían ahora en que «tienen conversaciones con un inversor guipuzcoano que factura más de 30 millones y que estaría dispuesto a aportar liquidez y sacar adelante la compañía».

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