Los Vargas regresan de su destierro siete años después del crimen de Ujo

Barrio lenense de El Masgaín, donde se produjeron los altercados el domingo. / JESÚS MANUEL PARDO

Guardia Civil y Policía Local intervienen para evitar que los Ferreduela se venguen en Lena por la muerte a tiros de dos de sus familiares en 2010

A. F. G. POLA DE LENA.

Han pasado siete años del doble crimen de Ujo, pero las heridas siguen abiertas. Ocurrió un día 20 de julio de aquel verano. Las familias Ferreduela y Barrul, de etnia gitana, celebraban en el área recreativa que hay en Ujo, junto al cauce del río Caudal, el cumpleaños de una menor. En un momento determinado, se acercó al lugar José Vargas, miembro de otra familia gitana, quien les recriminó la organización de esa fiesta y les pidió que abandonaran el lugar, dado que estaba de luto por el fallecimiento reciente de su madre. La disputa acabó en tragedia; Carlos, uno de los hermanos de José Vargas, sacó una pistola con la que disparó, al menos en dos ocasiones, a David Ferreduela Gabarre, a quien alcanzó en la cabeza y el pecho, provocándole la muerte instantánea. Después, apuntó hacia Juan Ferreduela Barrul, a quien le causó una herida en la cabeza también mortal. La Justicia les condenó a los tres miembros de esta familia a un total de 125 años de prisión, tanto al autor material de los disparos, Carlos Vargas, como a su hermano y a su padre, José y Carlos.

Pero la ley gitana impuso otra condena: el exilio de Asturias para los Vargas. Y esa pena se ha incumplido ahora, con el regreso de la familia a Pola de Lena, generando tensión en la localidad donde residían y donde tenían numerosas propiedades inmobiliarias.

Ocurrió en la tarde del domingo y ayer por la mañana. Varios miembros del clan cercano a los Ferreduela se desplazaron hasta el barrio de El Masgaín, donde los Vargas tienen un piso. Habían recibido la noticia del regreso de los Vargas a la comarca. Poco antes de las siete de la tarde del domingo se vieron obligadas a intervenir patrullas de la Guardia Civil y de la Policía Local. Los ánimos estaban muy caldeados; y es que ya lo advirtieron tras el juicio celebrado en 2013, que no volvieran jamás a Asturias. Más de cuarenta personas se concentraron en el lugar armados con bastones y palos. Los agentes pudieron apaciguar los ánimos al comprobar, posteriormente, que no había nadie en la vivienda. Pero ellos saben que están por aquí, y volvieron a montar guardia en la mañana de ayer. La vigilancia policial se ha intensificado en la zona a pesar de que, por el momento, no ha ocurrido nada.

Este domingo, un grupo armado con palos se presentó en El Masgaín en busca del clan

Los Vargas se marcharon a Galicia donde tenían familia. De hecho, los reos cumplieron condena en una prisión de la comunidad vecina. De los tres condenados, solo queda uno interno, Carlos, quien fuera autor material de los disparos que causaron un río de dolor en la comarca.

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