Vuelven a condenar por abuso sexual al gerente de un bar de La Felguera

El acusado mantiene su puesto de trabajo en el establecimiento donde se cometieron los hechos denunciados en 2015

M. VARELA LANGREO.

El gerente de un bar de La Felguera ha sido condenado, por segunda vez, por un delito de abuso sexual tras recurrir la primera decisión judicial que resultó favorable para la víctima, Isabel Alvariño, una de las camareras del establecimiento donde se produjeron los hechos en 2015.

El gerente del negocio hostelero, Nel Canor Díaz González, fue juzgado y condenado por un delito de abusos sexuales continuados en mayo de 2017 pero recurrió la sentencia y la Audiencia ordenó repetir el juicio, con otro magistrado, al entender que no se dejó presentar a la defensa una prueba pericial.

El pasado mes de diciembre se volvió a repetir el juicio y se dictó sentencia el pasado 24 de enero. El condenado contaba con tres días hábiles para recurrir, hecho que no se produjo. Por lo que la sentencia, ahora, es firme.

En esta ocasión, el fallo judicial es menos favorable que el primero para la camarera ya que la indemnización asciende a 6.000 euros frente a los 8.000 euros fijados en la primera condena. Se mantiene, no obstante, una multa de 10 euros al día durante 22 meses, aunque la defensa pidió reducirla a tres euros diarios.

La víctima, Isabel Alvariño, una vez conocida que había sentencia firme, mostró su satisfacción y agradeció a «las personas y colectivos» que le ayudaron durante todo el proceso. No obstante, puntualizó que «es increíble la incongruencia y la falta de ética de quienes son los responsables de permitir que el condenado siga en el mismo puesto de trabajo». Alvariño también criticó que durante el juicio «la empresa reconoció que no cumplió con la normativa laboral, ni puso en marcha ningún protocolo de actuación para protegerme de esta situación de abuso y acoso sexual continuado».

Segundo juicio

La defensa del acusado, ejercida por Jesús Quesada, impugnó el primer juicio al no poder presentar una prueba pericial, un informe psicológico sobre el estado de la víctima. Una vez presentado, el pasado 1 de diciembre, se repitió el proceso.

De nuevo, la Fiscalía mantuvo como probado que el acusado, realizaba repetidos comentarios sobre «lo guapa que iba a trabajar» o que «estaba más bonita cuando se maquillaba», comentó Alvariño. Incluso, según ella, llegó a decirle que «aunque los dos teníamos pareja, para echar un polvo con él no hacía falta tanta cosa». Fue después de que la trabajadora del local no consintiera los roces, tocamientos e intentos de besarla, como confirmaron dos testigos de la acusación particular, dos clientes habituales del establecimiento, que apreciaron movimientos del acusado para «rozarse» con la víctima y así lo manifestaron ante el juez.

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