«Los deberes son útiles, pero hay que limitarlos. Pasamos ya muchas horas en el colegio»

Alumnos del Codema, en clase. / AURELIO FLÓREZ
Alumnos del Codema, en clase. / AURELIO FLÓREZ

Los alumnos del Codema aportan sus ideas en el proceso abierto por el centro sobre estas tareas. Docentes y padres también han intervenido

E. RODRÍGUEZ GIJÓN.

El debate sobre la idoneidad de los deberes cobra intensidad en el inicio del curso. Y, además, ya hay centros que lo han abordado con su propia comunidad educativa. Es el caso del Corazón de María (Codema), que dentro del cambio metodológico y de innovación educativa que está llevando a cabo decidió que también era necesario reflexionar sobre las tareas escolares.

Abrió, así, un proceso participativo para que docentes, padres y alumnos aportaran sus propias ideas y con todas las opiniones y sugerencias elaborar un documento con pautas y criterios pedagógicos. Presentado al consejo escolar al final de curso, ahora se tratará en los claustros para ver cómo aplican esas orientaciones por etapa, nivel de materia o área y se presentará al alumnado en las primeras tutorías, así como en las reuniones con las familias. ¿Y qué han dicho los alumnos, los principales afectados?. A través de sus delegados de clase (64 en total), los estudiantes desde quinto de Primaria hasta segundo de Bachillerato han hablado. Se les preguntó si los deberes eran útiles, el tiempo que les llevaba realizarlos, si le encontraban sentido y si sería positivo que existiesen unas pautas comunes que implicasen a todos los profesores.

El resultado es que no los cuestionan, los ven «útiles», pero sí hacen muchas precisiones. Una está muy relacionada con la petición de una parte de los padres asturianos. «Deberían tener un tiempo definido, pues ya estamos muchas horas en el colegio y también necesitamos tiempo para otras actividades». Lo dijo Inés García Vega, que el año pasado cursaba segundo de la ESO.

Ana Lasa Menéndez, de tercero de Secundaria, abundaba en la misma idea: «Los profesores deberían contar con que el fin de semana también hay que descansar y que hay semanas con más deberes que otras». Otros, como Santiago Cubelo, de cuarto de la ESO, aludían a una reclamación muy extendida, que «se corrijan en clase». Y hacía una propuesta original: que «hubiera una parte obligatoria y común y otra opcional». Desde su punto de vista, «son interesantes los que suponen investigar».

En este sentido, una compañera más pequeña, Lola García, de quinto de Primaria, señalaba que «nos gustan mucho los que tienen que ver con la 'clase invertida' ('flipped classroom')», una metodología en el que el alumno es el protagonista de su propio aprendizaje y el profesor actúa como guía y motivador.

Otra está muy relacionada con una petición bastante compartida por los padres, que «las tareas sean de refuerzo para ver si se ha comprendido bien lo explicado en clase». También se pronuncian los alumnos con el consejo emitido por la Consejería de Educación: «Sería importante que los profesores se coordinaran y comunicaran entre sí a la hora de mandar deberes y trabajo». Lo decía Alejandro Penín, en primero de Bachillerato.

El encuentro con los alumnos tuvo lugar en diciembre, pero previamente se habían reunido los profesores, los cien que conforman la plantilla, de todas las etapas y niveles para trabajar partir de un cuestionario elaborado por el equipo directivo. Más tarde, se citó la dirección con los miembros de la junta directiva de la Asociación de Padres y Madres (AMPA) para escuchar su opinión.

El documento que aborda la finalidad y las características que deben tener los deberes se presentará próximamente. Y recogerá las siguientes propuesta. Una de las más importantes será que las tareas extraescolares no tengan el objetivo de suplir lo que el profesor no explica en el aula y también que estén coordinadas por el equipo docente y sean adecuadas en cuanto a dificultad y tiempo requerido a la edad del alumnado y a sus capacidades. También, que sean motivadoras, aporten algo nuevo, se corrijan y, como pedía Ana Lasa, «se tengan en cuenta las necesidades de descanso del alumnado en periodos festivos y vacacionales». Tampoco, sostiene la comunidad educativa, deben imponerse como un castigo o una medida disciplinaria.

También en la pública

En la red pública, también hay centros que tienen un documento y un acuerdo sobre lo que hay que hacer con los deberes. Es el caso del colegio gijonés Río Piles, desde donde se asegura que «coinciden en su totalidad con lo establecido por la circular de la consejería», algo por lo que aseguraron «congratularse».

Dicho documento recoge la necesidad de que los docentes se coordinen, evitar la acumulación de tareas, definir el tipo de deberes que son necesarios y respetar la diversidad y el ritmo de aprendizaje del alumnado. «La circular de Educación refrenda nuestra línea de actuación», subrayan en el Colegio Público Río Piles-

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