«Les debió cegar el humo ya que en vez de salir fueron a la cochera»

Los vecinos acceden al inmueble para recuperar sus enseres. / EFE

Vecinos y familiares del empresario fallecido lloran a «una gran persona que lo daba todo por sus hijas y su mujer»

MARCOS GUTIÉRREZ EL BERRÓN.

Enorme consternación entre los vecinos del portal número tres de la calle Río Magostales, en El Berrón, por las consecuencias del incendio del inmueble. Alicia Oliver, nieta de la mujer de 84 años que sufrió graves quemaduras, explicó que se encontraba con su madre, «durmiendo en casa cuando me dijo 'algo pasa con tu abuela'». Fue una vecina de enfrente quien las avisó. «Entonces empezamos a llamar a mi abuela al móvil, para ver si dábamos con ella», recordó. «Si se hubiera quedado en casa no le hubiera pasado nada; en realidad el pánico te nubla la mente», lamentaba.

«Mi madre está muy mal. Está intubada, en coma; tiene 84 años y con dos infartos. No sabemos lo que va a pasar. Tiene un 25% del cuerpo quemado. Van a intentar que despierte del coma». Así lo indicaba María España Suárez, hija de Aurelia Díaz. Explicó que su madre había aparecido junto a Rubén y la hija de éste. «Pero no sabemos cómo fue. Debieron bajar la escalera huyendo y con la ceguera que produce el humo, o que ya estaban intoxicados, en vez de salir fuera al portal bajaron las escaleras hacia la cochera y ahí quedaron», apuntó.

Guillermo Valle, vecino del cuarto piso, explicó que había oído «a la mujer del vecino del tercero gritando» y fue entonces cuando salieron a la escalera. «A las dos y media de la mañana me levantaron de la cama para avisarme de que estaban quemando los contadores de la luz», indicó un vecino del quinto. «A los que nos quedamos en casa no nos pasó nada. Ellos intentaron salir y no pudieron». Manuel Roces, otro vecino, explicó que al sentir los gritos en el descansillo, su hermana y él abrieron la puerta y «ahí teníamos a la mujer y la hija de Rubén diciendo 'socorro, por favor, déjanos entrar'».

«Adoraba a sus hijas»

A primera hora de la tarde de ayer eran muchos los familiares y amigos de Rubén Fonseca Patallo los que se acercaron al tanatorio de Siero, donde se instaló la capilla ardiente. Rubén Fonseca trabajaba en su empresa de decoración en escayola, insonorización y trabajos en pladur. Natural de Aramil, era muy conocido y apreciado. Los allegados destacaron la cercanía y nobleza de una familia que estaba muy unida. «Yo conozco a la familia de toda la vida. Son muy buena gente y Rubén era un gran chaval», decía una amiga de la familia en el velatorio. Una familiar directa del fallecido insistió en que fue «una gran persona, un gran luchador, de niño, de mayor y ahora». «Adoraba a sus hijas y era muy cariñoso con la familia», remarcaba. Marlen Fonseca, prima del fallecido, explicó que en El Berrón «le quería mucho la gente, era muy trabajador y muy noble». «Lo daba todo por sus hijas y por su mujer», concluyó emocionada.

El funeral tendrá lugar hoy, a las cinco de la tarde, en la iglesia parroquial de Santa Cruz de Marcenado, en Siero. A continuación, los restos mortales recibirán cristiana sepultura en el cementerio de dicha parroquia.

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