Defensa personal y un plan de huida definido

El Sespa actualiza su estrategia para frenar las agresiones al personal sanitario

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

En 2016, último año del que se tienen datos oficiales, se registraron 234 casos de ataques, amenazas e insultos a profesionales que trabajan en el Servicio de Salud del Principado (Sespa). Hubo 43 ataques físicos, 147 agresiones verbales y 34 amenazas que tuvieron como víctimas a 89 enfermeros y 76 médicos (el 83%, mujeres). 37 de ellos acabaron presentando una denuncia. Las estadísticas revelan que, en el Principado, las conductas agresivas contra el personal sanitario han ido aumentando en los tres últimos años. No son hechos aislados, sino «algo que se repite con demasiada frecuencia» en Urgencias y en los centros de salud, donde «la percepción de hostilidad» es mayor. «No hay absolutamente nada que pueda justificarlo», reprocha el consejero de Sanidad, Francisco del Busto, pero el hecho de saber por qué se producen estas agresiones puede ayudar a prevenirlas.

Es lo que se ha propuesto su departamento, que ayer dio a conocer a representantes de una veintena de asociaciones y sindicatos de profesionales sanitarios la actualización de su 'Estrategia para la mejora de la confianza y seguridad de las personas que trabajan en el Servicio de Salud del Principado de Asturias'.

Dicha estrategia, que se implantará en los próximos días, recoge actuaciones de todo tipo. Por ejemplo, instruir al personal en qué debe hacer para evitar una situación que pueda derivar en una agresión. Saber disminuir el nivel de agresividad es algo que se considera fundamental. Por eso se ofrecerán talleres de formación teórica y práctica sobre 'cómo manejar situaciones difíciles'. Incluso se considera conveniente tener conocimientos de defensa personal, para minimizar los daños físicos «si la agresión llegara a producirse».

Amenaza colectiva

Además de técnicas de «autoprotección» y «contención física en situaciones extremas», se considera muy útil para el personal en contacto directo con pacientes y usuarios conocer y aplicar técnicas de autocontrol y persuasión.

Y como a veces una fuga a tiempo es una victoria y porque «huir no es de cobardes», tal y como recoge el documento, se plantea a los trabajadores que tengan clara cuál es la mejor forma de salir de su puesto de trabajo ante una situación de riesgo. Un plan de huida que no solo les puede ayudar en este supuesto sino en cualquier necesidad de evacuación por otras amenazas.

Puestos a prevenir, también se propone al personal que planifique qué hacer y cómo comunicarlo en caso de que la agresividad de los pacientes o usuarios no vaya dirigida a un único profesional sino que la amenaza sea colectiva.

El Sespa también incluye entre sus previsiones la de incorporar dispositivos tecnológicos que se hayan demostrado efectivos tanto en la protección como en el aviso para disminuir el número de agresiones o su gravedad.

Interlocutor policial sanitario

La incorporación de la figura del interlocutor policial sanitario propuesta por el Gobierno central en julio del año pasado a la dinámica diaria de los centros y servicios de salud asturianos se considera fundamental. Sanidad recuerda que en Francia, donde ya existe, ha permitido reducir las situaciones de riesgo y las agresiones además de prevenir la comisión de delitos. En Asturias se cree que sería especialmente útil a la hora de ponerse en contacto con las fuerzas de orden público o en el uso de dispositivos que mejoren la seguridad de los profesionales sanitarios.

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