«Nos dejaron veinte horas tirados en Mallorca»

La Guardia Civil, con el pasaje con destino a Asturias. / J. P.
La Guardia Civil, con el pasaje con destino a Asturias. / J. P.

Un problema en un avión de Volotea retrasa casi un día la ruta entre Asturias y la capital balear con 200 pasajeros afectados

E. VÉLEZ / CH. TUYA GIJÓN.

Entre la frase «nos dejaron veinte horas tirados en Mallorca» y la de «nos cancelaron el vuelo, pero nos están tratando genial» hay 1.138 kilómetros. Los que separan a los aeropuertos de Mallorca y Asturias. En los que la suspensión el martes de la ruta que entre ambos opera Volotea dejó a doscientas personas a la espera. Cien en cada terminal.

Pese a tratarse de la misma ruta, la misma compañía operadora y el mismo problema, la experiencia de uno y otro lado no tuvo nada que ver. Todo comenzó en Asturias. El vuelo de Volotea debía despegar a las 21.05, pero, tras una hora dentro del avión, los pasajeros tuvieron que abandonar la aeronave.

Eva García, una de las pasajeras afectadas, contó a EL COMERCIO que la compañía les dijo que «había un problema con el repostaje» y que les ofreció un vale de quince euros para cenar. «El trato fue exquisito. A las 23 horas dos autobuses nos recogieron para llevarnos a los hoteles». Los elegidos, el cinco estrellas más señero de la región, el Reconquista, y el NH Principado.

Sin embargo, cuando en Asturias los pasajeros iban ya camino de los hoteles en sus autobuses, en Mallorca el pasaje aún creía que su vuelo, previsto para las 23.15, saldría en hora. Pero no fue así.

«Primero nos dijeron que se retrasaría a las tres de la mañana... A esa hora nos llevaron a hoteles, pero sin darnos el horario de salida del vuelo. Tuvimos que ir donde nos mandaban, sin elección», lamentó Jennifer Pérez.

Ella no tuvo la misma experiencia que Eva García. Aseguró que «ni siquiera los residentes pudieron ir a sus casas. Les dijeron que tenían que ir al hotel que ellos decían y que, por la mañana, les avisarían del vuelo. Que si no lo hacían, no sabrían la hora del despegue».

Intervino la Guardia Civil

Unos hoteles que Pérez cuestiona mucho. «A los que teníamos niños nos mandaron a un hotel para olvidar. La habitación estaba sucia. Como será que no dejé a mi hija utilizar el aseo», explicó.

Tras una noche sin dormir, a las once tuvieron que abandonar el hotel. «Y allí estuvimos todos, dando vueltas por el Arenal, un barrio de Mallorca, hasta las 13.30, cuando nos vinieron a recoger». A diferencia de lo ocurrido en el aeropuerto de Asturias, en el de Mallorca «llegaron a venir agentes de la Guardia Civil y de vigilancia privada, porque estábamos hartos de que no nos dieran información», aseguró.

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