Desarticulan una red que falseó partes de accidentes para defraudar 194.000 euros

Ocho personas fueron detenidas, nueve imputadas y otras once investigadas en la conocida como operación 'Colisión Asturias'

LORETO BARBÓN GIJÓN.

La Guardia Civil de Asturias ha investigado, durante los últimos tres años, una serie de accidentes de tráfico que se han saldado con la detención de ocho personas, la imputación de nueve y la investigación de otras once. Están relacionadas con delitos de estafa, falsedad documental y fraude a varias compañías de seguros. Se calcula que el coste estimado de estos timos supera los 194.000 euros.

La investigación se inició a raíz de denuncias interpuestas por las aseguradoras, en las que se establecía la existencia de una presunta red organizada cuyo objetivo era lucrarse de estas compañías. Lo que hacían era informar sobre accidentes muy leves o en los que apenas se apreciaban daños en los vehículos pero, sin embargo, los ocupantes presentaban «serias e inexplicables» lesiones cervicales. Además, añadió la Guardia Civil, en estos accidentes no intervenían los Cuerpos de Seguridad en la instrucción de atestado.

Las denuncias presentadas por las compañías de seguros exponían que los daños que presentaban los vehículos no estaban justificados por la forma en la que se producían los accidentes y que, por tanto, los desperfectos tenían una dinámica distinta a la que describían los conductores.

Esta investigación -denominada 'Colisión Asturias' dado que las denuncias se acumularon en el juzgado de Instrucción de Langreo, encomendando al Grupo de Investigación y Análisis de Tráfico (GIAT) del Sector de Tráfico de la Guardia Civil- se centró en la búsqueda de comportamientos fraudulentos para descubrir a los posibles autores que participaron en el proceso de reclamación e indemnización por los siniestros viales. Tras el estudio se llegó a la conclusión de que la mayoría de los accidentes presentaban características comunes.

Casi todos los accidentes se produjeron en el casco urbano y contaron con parte de declaración amistosa, aunque ésta no se llegaba a completar en su totalidad. Los siniestros se producían por los mismos motivos: no respetar la prioridad de paso y colisiones por alcance. Sin embargo, en cada caso se tenía claro quién ha sido el conductor que provocó el accidente aunque, en ninguno de los supuestos se contaba con la presencia de los cuerpos policiales.

De los siete siniestros investigados, tres de ellos contaban con el mismo conductor como causa del percance, J. C. O., denunciado por una de las aseguradoras al considerar que podía estar implicado en los hechos y vinculado con la administración de una clínica de rehabilitación donde eran tratados los lesionados en estos sucesos, según detalló la Guardia Civil.

Antecedentes

La investigación demostró que los implicados en los accidentes tienen antecedentes policiales, están en situación de desempleo y presentan con un nivel educativo bajo. A esto hay que sumarle que las víctimas presentan lazos de amistad y están relacionados sentimental o profesionalmente. Además, todas ellas fueron diagnosticadas con traumatismos cervicales, pero los daños del vehículo no se corresponden con estas lesiones y se repiten las mismas víctimas en más de un accidente, explica la Guardia Civil.

Todo esto ha evidenciado, a juicio de la investigación, la existencia de una red organizada que captaba a un determinado perfil de personas para solicitar indemnizaciones por daños corporales y obtener un beneficio económico de las compañías aseguradoras. Además, la clínica de fisioterapia que administraba J. C. O., a la que acudían los supuestos lesionados, prescribía tratamientos que se alargaban en el tiempo para aumentar las indemnizaciones por daños personales.

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