El desfase del decreto de universidades obliga al Principado a elaborar uno antes de 2019

Genaro Alonso saluda al rector Santiago García Granda, en una imagen de archivo. / MARIO ROJAS
Genaro Alonso saluda al rector Santiago García Granda, en una imagen de archivo. / MARIO ROJAS

Ve necesario actualizar la norma de 2009 y estudiará el modelo vasco, que clasifica los estudios según su inserción laboral, innovación en la docencia o internacionalización

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

La Consejería de Educación afronta el próximo ejercicio con una tarea pendiente: la revisión, para su actualización, del decreto de Enseñanzas Universitarias Oficiales. Una tarea para la que se da de plazo el año y medio que resta hasta las próximas elecciones autonómicas, en mayo de 2019. Se considera que la actual normativa, aprobada en julio de 2009, con José Luis Iglesias Riopedre como consejero, precisa de modificaciones y ciertas ampliaciones. Es un trámite que acaba de realizar el Gobierno vasco con la reciente aprobación de un decreto que, en muchos aspectos, resulta pionero en España y que, según fuentes de la Consejería de Educación del Principado, se estudiará «con detenimiento» toda vez que hay en él aspectos que pudieran trasladarse al caso de Asturias.

Aspectos como la clasificación a la que, a partir de ahora, se someterán los distintos títulos que imparten las tres universidades vascas. Grados, másteres y doctorados serán catalogados en tres niveles: básico, intermedio y avanzado, en función del grado de inserción laboral de sus egresados, de sus vínculos con las empresas, de su proyección internacional o del uso de metodologías innovadoras en la labor docente.

El decreto vasco también establece que las carreras con menor presencia femenina entre el alumnado -en el caso de Asturias, como en el País Vasco, las ingenierías y las científicas- cuenten con planes de igualdad que permitan atraer a las mujeres. Y que todos los grados, incluso los de nueva creación, tengan una duración de cuatro años. Cabe recordar que en la conferencia de rectores se pactó que las carreras existentes mantuvieran los cuatro cursos mientras que para las nuevas se podría optar por una duración de tres años.

Más información

«Iniciativas positivas»

Son iniciativas que a Santiago García Granda, rector de la Universidad de Oviedo, le resultan «positivas», pero que cree que, en Asturias, deberían surgir «de un análisis profundo realizado en el seno de la Universidad». En este sentido, marca distancias con el ejemplo del País Vasco y duda de que «un decreto sea lo mas conveniente para nuestra comunidad, donde tenemos una sola universidad y donde los objetivos del Gobierno y los de la Universidad están o deberían estar perfectamente alineados», según explicó a EL COMERCIO.

Sí comparte la importancia de medir parámetros como la empleabilidad, la internacionalización, la innovación y el vínculo con las instituciones y empresas. Y añade otros que, a su juicio, son tanto o más destacados y que «una universidad pública ha de procurar, como son la formación integral, transversal y los conocimientos básicos, no necesariamente aplicados. Hay que tener en cuenta que la formación universitaria no solo es una formación profesional sino mucho más. Es la formación de las personas que serán los líderes de nuestra sociedad. Por eso, siendo conscientes de las necesidades presentes y futuras de esa sociedad, así como los perfiles que se necesitan para esos empleos, desde la Universidad siempre debemos lograr que la persona egresada tenga un nivel de formación más elevado y sólido que la pura preparación técnica o de una capacitación profesional específica».

Integrar la FP

Hay otro aspecto en el que «estamos plenamente alineados» con las universidades vascas, según apuntó García Granda. Se trata de la integración de los estudiantes de la Formación Profesional superior en los estudios universitarios. El nuevo decreto vasco regula una especie de 'puente' de acceso entre ambas etapas educativas de forma que los titulados superiores en FP podrán convalidar hasta un curso completo de un grado universitario y obtener el título tras cursar dos años de un ciclo formativo y tres de Universidad. Es una posibilidad que «ya estamos estudiando en colaboración con la red de FP asturiana», aseguró el rector, quien recordó que «en particular», ya existen iniciativas en este sentido «en la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos